Martes 17 de junio de 2008

En su casa



Sr. Miguel Angel Russo

Bienvenido a San Lorenzo.

Siéntase como su casa. Ojalá se sienta muy cómodo, como cuando jugaba al Baby Futbol defendiendo estos colores.

Pero por favor, no cometa el error de otros "huéspedes" que quisieron adueñarse de todo y nos dejaron afuera a nosotros, los verdaderos dueños del lugar. Los que mantenemos la casa, los que les brindamos un amor incondicional domingo a domingo, los que les entregamos a "nuestros chicos", para que usted y su cuerpo técnico los forme y los eduque tanto afuera como adentro de la cancha.

No cometa el mismo error de otros "maestros" que evidenciaron sin darles un mínimo de verguenza una preferencia excesiva de unos sobre otros. Que no vieron el esfuerzo de muchos de nuestros chicos para ganarse, aunque sea unos minutos, la posibilidad de jugar con el plantel profesional. Que no les importó en lo más mínimo dejar bien claro quienes eran los "acomodados" y quienes los "marginados"

Sea firme pero justo. La casa está un poco desordenada y nuestros pibes un tanto "maleducados". Les hicieron creer que eran los mejores, que eran de selección, y eso en vez de aumentarles la autoestima, a algunos les disparó la soberbia a límites insospechados. Dura tarea tendrá para volver a bajarlos a la tierra.

Si en algún momento nota una cierta anarquía en la casa, no se aproveche. Lo reconozco un hombre digno, que se fue de un club muy ganador que siempre está en las primeras planas por no "entregar" a su compañero de trabajo. Eso habla muy bien de usted. Pero dejó un club donde la dirigencia es fuerte, hasta casi autoritaria, para pasar a otro donde a veces no existe dirigencia y deberá ser usted quien lleve las riendas a su modesto saber y entender. Esperemos que el destino lo ilumine y sus decisiones sean acertadas, más allá de lo deportivo y del resultado.

Y si alguna vez no se siente acompañado. Si le dan ganas de mandar todo al demonio o si cree que puede perder prestigio ante una mala campaña, no se apresure. Salga a la cancha cada domingo y mire a los cuatro costados. Esa clase de gente que lo va a acompañar no la va a encontrar en cualquier lado. Esa gente es única. No son ni Boca ni River Plate, aunque no hayan levantado la copa. Tampoco son Velez, ni Huracán, ni Racing, ni Independiente. Son los que hicieron que ese club que hoy usted está defendiendo sea el "más amado incondicionalmente". El que perdió la cancha, el que se fue al descenso, y a pesar de todo, el que ha dado muestras de mover multitudes que han dejado boquiabiertos a los adoradores de "gallinas y bosteros"

Hasta ahora yo lo venía observando en silencio en ese café de Lomas de Zamora, donde usted acostumbra a reunirse con sus amigos y con sus afectos. Realmente no tenía ninguna necesidad de decirle nada ya que usted defendía intereses muy diferentes a los míos. Hoy la cosa ha cambiado y cuando nos crucemos le haré saber que pateamos para el mismo arco. Con respeto y con la ilusión de que podamos conseguir cosas grandes.

Nuevamente, sea usted bienvenido a nuestra casa, y que nos acompañen los éxitos.


Si le interesa conocer el excelente nivel de debate de nuestra gente, pase por

http://www.mundoazulgrana.com.ar/foros/index.php?topic=46449.0 y se va a dar cuenta porqué somos "los mejores".

Publicado por Cuervacho a las 17:40 | Enlace permanente | Comentarios (0)

Lunes 02 de junio de 2008

Luz, cámara...acción



(Riiing...., suena el teléfono)
Cuervacho: - Hola
- ¿Qué hacés, como te va?
Cuervacho: - Bien y vos, ¿en qué andás?
- Estuve leyendo lo que publicaste....¡que kilombo!
Cuervacho: - ¿Viste?, vos algo sabías....
- Sí, pero no tanto. Y pensar que....
Cuervacho: - Sí, ya se. Yo pensé lo mismo. ¿Y vos en que andás?
- Y....buscando trabajo, ja...
Cuervacho - Me imagino. A ver si nos encontramos en estos días y tomamos un café.
- Dale, yo seguramente en estos días.......voy a estar libre.


A veces no alcanza con las buenas intenciones. Cuantas veces un gran estudio de Hollywood, con la intención de hacer una gran película, reune a los más poderosos productores, quienes contratan al mejor director para que se haga cargo del proyecto. Este contrata a los mejores actores y la película termina siendo un desastre en las boleterías y no llega a recaudar ni un tercio de lo invertido.
¿Eso hace suponer que era un mal director? No, en absoluto. Seguramente era un director reconocido y lo seguirá siendo, a pesar del fracaso.
¿Entonces los actores eran malos? No, para nada. Muchos de ellos son figuras de renombre y otros interesantes proyectos que, en futuras películas, pueden ser merecedores de importantes premios.
¿Y entonces? Cuál es el motivo para que una película que debería tener un éxito casi asegurado se vea sumergida, sino en un fracaso, en una opaca performance.

En más de una oportunidad, se deberá al EGO de sus protagonistas.

El director, muchas veces, se creerá el amo y señor del proyecto, a muchos actores los tratará con displicencia, sin respetar sus trayectorias y en más de una oportunidad colocará en el staff, en papeles co-protagónicos, a amantes de turno o familiares que no están al nivel del resto del casting, impidiendo la aparición de actores de estudio, con algunos años de actuación, que están esperando su oportunidad de mostrarse. Creerá que su sola presencia es suficiente para garantizar el éxito y, con sus caprichos y extravagancias irá generando resistencias y conflictos con y entre sus dirigidos.

Los actores, ¡vaya si tienen ego los actores!. Todos, en mayor o menor medida se sentirán piezas fundamentales para el futuro éxito de la película, lo cual no es malo si los directivos del estudio saben canalizar esa actitud y no dejan que los devore su propia vanidad. Algunos vendrán de protagonizar un éxito a nivel local, lo cual los pondrá un tanto quisquillosos, sin esa humildad que tenían cuando eran simples actores de reparto y otros, quienes en algún momento alcanzaron a protagonizar un gran éxito de taquilla, vendrán del extranjero con aires de estrella y harán una actuación regular, sin sobresalir, como sobrando la situación, creyendo que con solo poner la cara alcanzara para asegurar que los premios lluevan sobre el film.

Por supuesto que entre el elenco también habrá actores jóvenes con ganas de triunfar y algunos actores de renombre que, sin importar los éxitos alcanzados en el pasado, pondrán todo de sí, como si fuese su primer película, haciendo gala de una humildad que, no solamente suma, sino que será espejo de esos jóvenes principiantes. Pero, quizás, con eso no alcance y la película quede sumergida en un manto de mediocridad. Los críticos, que durante la filmación se la pasaban en el set haciendo notas al director y a cuanto actor estuviese dando vueltas por allí, al "olfatear" el inminente fracaso se encargarán de hacer leña del árbol caído y llenarán las páginas con cuanto chimento llegue a sus oídos, algunos reales, otros inventados. Los actores dirán que el director era insoportable, que los trataba mal y que no supo sacar lo mejor de la actuación de cada uno de ellos. El director, a su vez, asumirá un rol paternal para la crítica (no sea cosa que nadie lo contrate para una próxima gran producción), pero "off the record" se encargará de dejar bien claro quienes fueron los actores que "boicotearon" el proyecto.

Cada uno seguirá su camino. El director intentará volver al estudio donde protagonizó sus más grandes éxitos. Los actores, donde le hagan la mejor oferta. Los críticos seguirán subiendo y bajando figuritas de medio pelo e ignorando proyectos de actores de calidad, según la habilidad de los representantes y agentes de prensa de esos actores y los directivos del estudio intentarán, para paliar las pérdidas que les dejó el proyecto truncado, ganar el campeonato económico contratando directores de medio pelo quienes a su vez traerán actores de segundo nivel, para hacer alguna producción de "dos pesos con cincuenta" que pueda salir en VHS y en DVD sin que alcance más que dos centímetros de crítica en alguna revista especializada.

¿Y la gente? La gente responderá de acuerdo a intereses y pasiones. Los fanáticos del director dirán que los actores no servían y apostarán ciegamente a la próxima película que vuelva a filmar. El club de fans de cada actor quemará carteles con la cara del director y se desvivirá por el autógrafo o la foto con su ídolo.

Mientras tanto, los amantes del buen cine romperán la entrada, se sentirán defraudados por la crítica, el director y los actores, pero a la semana siguiente se tirarán con desesperación sobre el suplemento de espectáculos para enterarse de que buena película se puede ver en el querido, y todavía sobreviviente, cine del barrio.

Tanto vos como yo somos y fuimos, en algún momento, fanas del director o de algún actor. Aún de los que sabíamos que ni siquiera iban a actuar. Hoy estamos a dias de que no quede nada en el estudio. El director ya está empacando sus cosas y los actores están escuchando ofertas de otros directores, aún, quienes fueron excluídos de este proyecto de película que terminó naufragando. Nadie puede decirnos que dejemos de querer a quienes defendimos.

Solamente te pido que, cada semana, sigas teniendo esa ilusión de ver una gran película y nunca, pero nunca, dejes de ser un amante del cine. Algún día, vas a salir de la sala pensando, convencidísimo, que esa película, tanto el director como los actores, la hicieron pensando en vos.

Un abrazo, y disculpame si hoy no tengo ganas de hablar de futbol.

(en un café, a la vuelta de Agremiados)
Cuervacho: - ¿Y si ahora te piden que te quedes?
- No, ya está...
Cuervacho: - Mirá que están reconociendo que se mandaron la gran cagada
- Sí, ahora. Hasta hace unos días no podía ni pisar por ahí
Cuervacho: - Bueno, pero sabés que la gran mayoría te banca a muerte.
- Es difícil. Pero ya fue. Por ahí es lo mejor para todos. De todas maneras vos sabés que voy a volver. Y SABÉS COMO VOY A VOLVER...
Cuervacho: -Sí, ya se. Espero estar vivo para verlo. Cuidate...


Ahora, como siempre, sos bienvenido en http://www.mundoazulgrana.com.ar/foros/index.php?topic=44826.0 para sacarnos un poco la bronca.

Publicado por Cuervacho a las 16:30 | Enlace permanente | Comentarios (3)

Martes 27 de mayo de 2008

Volver a Empezar

Volver a empezar



...que aún no termina el juego, diría Alejandro Lerner. Y es verdad porque, paradójicamente, este volver a empezar comienza cuando faltan apenas 3 fechas para que termine el campeonato y lo encuentra al querido Ciclón a solo 3 puntos de los primeros quienes, como viene pasando durante todo el torneo, son más inestables que el jurado de Bailando por un Sueño.

Fue una semana difícil y no solo por la eliminación de la copa sino por los coletazos que ese hecho produjo en el ambiente "cuervo" y que puso a la luz toda una serie de rupturas, quiebres y desavenencias que, los que transitamos con asiduidad las calles de la Ciudad Deportiva, veníamos viendo desde hacía un tiempo y, más de una vez, callamos para no ser tildados de "tirabombas" por algún "sabelotodo de foro" que tiene menos Ciudad Deportiva que Yupanqui. De todas maneras, quien supo leer entre líneas, habrá notado que la insistencia de muchos de nosotros sobre lo inoportunos que resultaban los caprichos del D.T. no era solo una "caza de brujas" sin sentido. En mi caso, por lo menos, eran horas de charla con algún directivo amigo, referentes de la Gloriosa y algún que otro jugador "que no tiene un pelo" de zonzo.

Todos sabemos que los medios siempre esperan agazapados que se produzca algún conventillo para titular páginas y páginas. Pero cuando un club se encuentra tan expuesto a los medios, las consecuencias son peores. Estos últimos meses Ramón Díaz (¿en representación de San Lorenzo?) se ocupó de salir por lo menos una vez a la semana en la tapa de Olé. Obviamente que cuando los resultados acompañan todos nos divertimos (por supuesto que me incluyo) y comprábamos el ejemplar. El mismo técnico se ufanaba de ser el que más tapas había tenido y declaraba que tenía un cuadrito en su casa justamente con esas tapas. Pero los medios son como el escorpión: en su naturaleza está clavarte el aguijón aunque vos les hayas dado de comer durante mucho tiempo. Hoy San Lorenzo es tapa por otra cosa, por algo que nunca hubiésemos querido y que seguramente nos va a poner en la boca de cada uno de los hinchas contrarios que quieran "gastarnos". Y calavera no chilla, si antes nos divertíamos, ahora hay que bancársela.

Lo más triste es que detrás de esa cortina de humo que quería hacer ver que todo estaba bárbaro, en la intimidad se estaba cocinando algo que, por lo menos, tenía feo olor.

Los que se desayunan recién ahora con todo lo sucedido le creerán a los medios cuando dicen que todo este desgaste comenzó en el partido con Argentinos Juniors. Mentira. Esto venía de mucho tiempo antes. Me animo a decir, y me hago plenamente responsable como siempre, que el primer indicio de desacuerdo en las decisiones técnicas nació en la pretemporada "mexicana" cuando se llevó a Michael y a Emiliano y se bajó al Pollo Bottinelli y a algunos otros chicos de inferiores que, por méritos logrados, merecían una pretemporada con el plantel profesional (no olvidar que San Lorenzo hace poco más de un año se clasificó campeón en la general de las divisiones inferiores por la excelente ubicación en tabla de la mayoría de sus equipos juveniles). Sucede que en ese momento todavía resonaban los ecos del campeonato ganado, el cuerpo técnico era amo y señor del club y los dirigentes se encontraban totalmente sometidos a caprichos y dictámenes, Tinelli todavía dejaba que las cosas fluyeran sin intervenir y los jugadores no encontraban ningún hueco como para filtrar esa disconformidad.

La pobre campaña en el Apertura ganado por Lanús y la sorpresiva despedida en primera ronda de la Sudamericana dio a entender a muchos que el ciclo se había terminado. Los jugadores tenían muy claro que el técnico quería irse a River, no porque fueran adivinos (tampoco hacía falta serlo) sino porque el mismo técnico los había empezado a semblantear para llevárse a alguno de ellos (caso Ortiz, Silvera, etc.) Por tal motivo comenzaron, algunos casi desesperadamente, a buscar rumbos en el exterior. Querían aprovechar que todavía tenían la "chapa de campeones" y que podían firmar algún contrato jugoso con algún equipo de afuera. Y aquí viene otro síntoma de desagrado entre algunos referentes del plantel y el D.T.: A los jugadores no les cayó nada bien que un técnico que, ya casi tenía un pie afuera del club, les haya bajado el pulgar a sus posibles transferencias. De ahí nace el intempestivo abandono de la concentración por parte de Silvera (antes del partido con Banfield, a 2 fechas de terminar el torneo) y, semanas después, el histérico peregrinar de Orión por cuanto micrófono encontraba para declarar que quería explicaciones de por qué le frenaban la venta y "ni Tinelli le había atendido el teléfono".
El capítulo siguiente es harto conocido. Si todavía hay algún inocente que cree que Ramón Díaz se quedó en San Lorenzo por la palabra dada, es hora que se vaya despertando de tan feliz pero ingenuo sueño. La presión, las promesas y los pesos que Tinelli puso sobre la mesa para hacer de Ramón "un hombre de palabra" volcaron la balanza, aún muy a pesar de las intenciones de Ramón Díaz. Como ejemplo:

La Presión:
"Si te vas con Aguilar, que te cagó, y nos dejás a nosotros que te bancamos todas, eso te pinta como persona"
"Vos sabés que yo desde el programa te puedo poner allá arriba o allá abajo. No nos vengas a cagar ahora que hicimos invertir a mucha gente"
"Si vos te vas a River yo me traigo al Cholo y si llegamos a ganar la Copa va a quedar para la gente que la ganábamos con cualquier técnico"

Las Promesas:
"Quedate y te traigo al jugador que vos quieras. Tirá un par de nombres y los tenés"

Los Pesos:
¿Hace falta recordarlo?

La cronología de cortocircuitos continúa cuando los jugadores deslizan al pasar ante algunos periodistas el siguiente razonamiento: "Si al técnico le frenan la ida a otro club y le aumentan el contrato, a nosotros que también nos frenaron la venta que nos den un resarcimiento". Bingo ¿que sucede? Se le da un resarcimiento a Silvera por su "frustrado pase" y, lo que es más cómico, al intermediario que lo "convenció" para que se quedara. Si a esto le sumamos que, para esas fechas, llegaban a San Lorenzo jugadores de "grandísimo nombre" (como le gusta decir a nuestro D.T.) como Dalessandro y Bergessio, con contratos multimillonarios e "incentivaciones" económicas por campeonato ganado, que no fueron ofrecidas al plantel que había ganado el campeonato local, el horno comenzaba a tomar una temperatura un tanto preocupante y los medios comenzaban a manifestar la preocupación que había en el plantel por estas "pequeñas" diferencias.

¿Y justo en este momento que sucede? Sí, señor, el "tema Saja" (Aclaro, antes de que muchos se broten, que voy a tocar el tema de la manera más objetiva posible, tratando de dejar de lado el afecto y el cariño que siento por el Chino y que ya es de público conocimiento),
A Saja se le ocurre cometer la locura, la imprudencia y el desatino de, habíendose recuperado de su lesión que lo tenía confinado a entrenar con el selectivo, querer entrenar con sus compañeros. Como el ánimo estaba un tanto caldeado entre los jugadores, los dirigentes y el D.T. por todo lo ya expresado, el señor Ramón Díaz, que si algo no tiene es ingenuidad, ve una excelente oportunidad de dar un "golpe de autoridad" para encolumnar la tropa. Y el Chino le viene como anillo al dedo. Enterado ya de días anteriores que Saja se iba a presentar a entrenar con el plantel (información que le llega por el alta médica y por el aviso de los profes que entrenaban en forma diferenciada al Chino), lo deja cambiarse en el vestuario y, cuando el jugador ya está en la cancha haciendo algunos ejercicios preliminares de calentamiento, sale de su vestuario, se dirige al centro del campo (justo ahí, en la mitad de la cancha, nunca a un costado), lo llama al Chino y lo "raja soberanamente", con gestos ampulosos incluídos, a la vista de todos los compañeros, y ¡oh casualidad! de los medios gráficos y televisivos que, casualmente, se encontraban en número superior al habitual en el Nuevo Gasómetro. El mensaje: "Acá todavía mando yo. Si le toco el culo a este, se lo puedo tocar a cualquiera". Obviamente, Saja recurre a Savino, a quien había defendido publicamente cuando San Lorenzo se incendiaba en épocas de Ruggeri declarando "que era el mejor presidente para San Lorenzo" (ay, Chino, Chino, cuando aprenderás a cerrar un poco la boca) y como era de suponer no encuentra ningún respaldo. ("Y...vizzte como es Ramón....el dezzzide, vizzte...). Los jugadores, entienden el mensaje, hacen mutis por el foro, aún los amigos personales del Chino, salvo dos casos particulares y elogiables: el de un volante por derecha, devenido muchas veces a marcador de punta, de excelente pegada sin ser Mike Tyson, que para ese entonces también estaba sufriendo un manoseo bastante injustificable, y el de un marcador central, "que no tiene un pelo" de tonto, que una vez quiso dejar el fútbol tras una goleada catastrófica y que fue frenado por el propio Chino que, en el mismo vestuario, le aplicó un correctivo y le dijo entre puteadas "Vos ni en pedo vas a dejar el futbol porque eso es de cagones y vos sos un fenómeno y vas a demostrar acá en San Lorenzo que sos un fenómeno y no un cagón" (Bueno, perdón, me saltó la ficha "pro Saja" de vuelta, pero no lo puedo evitar, además gracias a eso logré conocer a una persona excelente y entrañable que tiene todo lo que hay que tener para ser un gran hombre....menos pelo).

A todo esto ya se está en plena primera fase de Copa y en las primeras fechas del campeonato. Los resultados daban soberanamente la espalda y la forma de jugar del equipo dejaba mucho que desear, con planteos ultradefensivos, cambios inentendibles y caprichos cada vez menos escondidos que provocaban malestar en el plantel y que ya hacían sentir el rumor de la tribuna, como por ejemplo la demostración de poderío que quiso hacer en el Monumental en esa, para nosotros, ajena interna entre "Él y Aguilar", poniendo en cancha como titulares a todos los jugadores "ex-River", algunos de los cuales hacía meses que no jugaban (caso Tula y Menseguez) y que la mala suerte hizo que pagara las culpas Dalessandro, quien lesionado a los 20 minutos, dejó la impresión a todos los que estuvimos allí, que estaba formando parte del show (cosa que, afortunadamente, el tiempo y la verdadera lesión se encargaron de desmentir).

Si hay algo que hay que reconocerle a Ramón Díaz es que es un tipo de suerte. Más allá de sus condiciones como técnico, nadie duda que el tipo tiene buena estrella. Y así como en su momento Bianchi tenía "el celular de Dios", el riojano a veces parece que le manda un e-mail. Porque San Lorenzo, sin jugar para nada bien, comienza a tener una racha de resultados positivos que empieza a tapar todo lo que peligrosamente estaba empezando a oler mal. Si encima coincide con la fecha del Centenario, el combo "preciosa y emotiva megafiesta y caravana" + "racha de partidos ganados" comienza a hacer estragos en la pasión de los hinchas cuervos y nos sumergió (sí, me incluyo porque soy uno más) en un exitismo que nos hizo subir a un caballo que corría riesgos de morir antes de galopar, como dirían Los Redondos.

Pero los problemas seguían estando. Escondidos, tapados, pero estaban. El partido en Bolivia se había ganado por la decisión de algunos jugadores (Romeo, principalmente) que desde adentro de la cancha cambiaron un planteo tímido y defensivo que nos había llevado a un temprano 0-2 por una patriada que no conformó con llegar al empate, sino con salir a buscar una victoria impensada minutos atrás. Otra vez el fantasma de "Francescoli", dirigiendo el equipo desde adentro, comenzó a sobrevolar la mente de Ramao. Sugestivamente, cuando todo el Nuevo Gasómetro esperaba al domingo siguiente la salida al campo de Romeo para la interminable ovación, el 9 recibía como respaldo a su levantada y a su determinante actuación en la altura, un lugar en el banco de suplentes. Los jugadores nunca bancaron esa repartija de premios y castigos que, de la boca para afuera, se llamaba "rotación". Jugadores que habían tenido un desgaste terrible entresemana por la copa, volvían a jugar el domingo por el campeonato y jugadores que no jugaban por la copa, tampoco lo hacían en el campeonato (caso Bianchi Arce o Acevedo, antes de que se ganara a pulmón la titularidad). Pero se ganaba, salvando el desastroso paso por Brasil, y el show seguía.

"Yo se como ganar la copa"; "Yo soy el técnico más ganador de los que hay en actividad", esas frases, que muchos la tomaban como una estrategia para quitarle presión a los jugadores, los mismos jugadores la tomaban como un exceso de protagonismo que ninguneaba lo que ellos hacían en la cancha. Y todos sabemos que tocarle el "ego" a un jugador es casi casi como firmarse la sentencia de muerte. Y más si en el plantel existen personalidades con el ego extremadamente alto, aunque todavía ese ego no pueda justificarse con logros obtenidos. Y había que buscar el hueco donde clavar el puñal. Había que buscar el momento y el lugar para pegar donde más doliera. Y ese momento llegó con Argentinos Juniors.

¿La actuación de Emiliano? Tan lamentable como en todas las oportunidades que jugó. La reacción de Orión, a las patadas con las puertas del vestuario y recriminando compañeros por darle más juego del debido al Diaz Junior, un tanto destemplada. Máxime teniendo en cuenta que habiendo quedado eliminado San Lorenzo de la copa, un suceso algo más importante que haber perdido con el Bicho por el campeonato local, el mismo Orión minimizó la situación diciendo "Quedamos eliminados, nada más" Indudablemente era un pase de factura. Era un mensaje por elevación para el Gran Riojano. Pero no se terminó ahí. Un grupo de referentes hizo saber su disgusto a la dirigencia, obteniendo la respuesta que ya se imaginan ("Y...vizzte como es Ramón....el dezzzide, vizzte...). Entonces, siguiendo la vía jerárquica, el reclamo siguió más arriba, podríamos decir, hasta el 4º piso de Ideas del Sur. El cabezón Tinelli recogió el guante, levanto el tubo, se comunicó con su empleado Fernando Niembro y ahí nomás se armó la nota que hizo tanto revuelo, donde Tinelli ponía en su boca la opinión de casi todo el plantel de San Lorenzo ("Emiliano es un buen chico pero no está a la altura de la primera de San Lorenzo......" y todo lo que ya conocen).

El campo estaba minado. Ya no se podía pisar tan fuerte como antes. El patrón había puesto el grito en el cielo, la dirigencia, con su silencio o su "comprensión" se alineaba detrás del Nº 1 de la televisión argentina ("Y...vizzte como es Marcelo....él es muy apazzzionado, vizzte..."). River era un horizonte lejano, Simeone era el nene mimado y las gallinas todavía no habían perdido con Boca y mucho menos con San Lorenzo. Solo se podía salir con resultados, como siempre, como fue toda la vida. Y había que dar una señal de humildad. Si los resultados se daban ya habría tiempo para volver al show. Y desapareció Emiliano, el negro Acevedo tuvo su oportunidad, Alvarado no fue el cambio obligado se gane o se pierda y las cosas parecieron volver, sino a la normalidad, a la aparente tranquilidad.

Aparente, porque todavía faltaba más. El gallego Mendez, titular indiscutido, habiendo jugado el partido con Argentinos Juniors, sale en el banco contra Boca, cuando la mayoría del equipo que salió a la cancha estaba formado por jugadores titulares. ¿Los motivos? "La rotación, por supuesto..." se declaraba a los cuatro vientos. ¿Los verdaderos motivos? Una discusión mantenida el día anterior entre Ramón Díaz y Mendez, con abandono de concentración incluído. Lo único que puedo decir es que no fueron los mismos motivos que llevaron a Silvera, tiempo atrás, a tomar la misma decisión. El Gallego nunca haría una cosa así. Solo puedo decir que era el primer partido que se volvía a jugar en el Gasómetro contra Boca después del fatídico 7 a 1. En ese partido, el Gallego, como ya comente en su momento, había decidido dejar el futbol. Era un partido emblemático. Era....

La semana soñada volvió a darle la razón al "riojano más famoso". Los triunfos ante Boca y River y la gloriosa hazaña del Monumental no solo sirvieron para tapar absolútamente todo, sino para volver a desemplumar. "Tengo más experiencia que Simeone para jugar partidos de copa", declaraba a los cuatro vientos y de paso pasaba facturas para varios lados. A Aguilar, a la gente de River que lo había recibido con indiferencia (hasta se atrevió a gritarles un gol) y a Tinelli, quien en algún momento lo amenazó con reemplazarlo con el Cholo, cuando el coqueteaba con River. Pero había algo que no tuvo en cuenta: Tinelli no era Savino. Y Tinelli se encargó de "premiar" a los 18 jugadores que estuvieron en el ida y vuelta ante River. Uno por uno. Solamente a ellos. Los jugadores, obvio, tomaron el sobre y ¡clink caja!, al bolsillo. Después de todo por una vez les evitaban la incómoda tarea de tener que hacer la repartija (no olvidar el tema de la famosa camioneta que se prometió por el campeonato ganado y que trajo el primer conflicto ya que los grandes querían que se sorteara entre los profesionales y querían dejar afuera a los pibes del plantel). Al enterarse don Ramón, puso el grito en el cielo, juntó a todo el plantel y les recriminó que no hubiesen "repartido" en forma democrática el premio obtenido. El kilombo que se armó trascendió a los medios y ahí nació la famosa frase: "...no puede ser que un premio miserable sea más importante que la gloria". Si hasta dicen que un jugador-referente casi se le va a las manos (justamente él, que cuando se fue del club dejó plata que le correspondía por el porcentaje del pase para los chicos de las inferiores y de la pensión).

Y llegamos a la ronda con la Liga. La cosa no daba para más. En los entrenamientos, si nunca se hacía nada novedoso, ahora menos. Futbol en espacio reducido, trote alrededor de la cancha, elongación y a la ducha. ¿Penales? ¿Para qué? ¿Jugadas preparadas? ¿Qué es eso? Si hasta se comenta que tomó por sorpresa que antes del partido con Boca se hubiese dado el día libre y que algunos jugadores fueran a entrenar por su cuenta en una clara demostración de disconformidad. (¡Para que en estas épocas un jugador vaya a entrenar cuando le dan el día libre, seguro que el cortocircuito es grande!). Era el ego de algunos jugadores contra el ego del director técnico. Y en ese juego de canchereadas nace el principio del fin: la fatídica jugada de Orión. ¿A propósito? No, nada que ver. Orión, como todos los jugadores, querían ganar la copa más que nadie. Un accidente o un intento de fastidiar al técnico que salió mal. Nunca se sabrá.

De ahí en más, todo comenzó a salir a la luz. Ya para el partido revancha era vox-populi que las cosas no andaban para nada bien. Los jugadores intentaban desmentir todo con el ya vastamente conocido "El grupo está muy unido". Media verdad para ocultar una mentira. Indudablemente que el grupo estaba cada vez más unido, pero el grupo de jugadores. Y la unión estaba dada para dar batalla. ¿Cómo hace Olé para enterarse de todo? Algunas cosas se veían a las claras en los entrenamientos, pero la gran mayoría de los "chismes" que salieron por estos días fueron contados por los mismos jugadores a los periodistas para que los sacaran a la luz. Por lo menos dos jugadores, bien identificados, se encargaron de mantener el contacto con Olé para que, con lujo de detalles, todos nos enterásemos de lo que venía pasando. No por nada, en la edición de hoy Lunes 26 de Mayo, pag. 14, el propio diario se agranda publicando "La relación con el plantel está rota, volvieron a confirmar ayer, por lo bajo, un par de referentes enemistados con el DT. Todo lo que salió en Olé es cierto, oyeron quienes buscaron rechequear la información". Afortunadamente, en este foro hay mucha gente valiosa que en estos días me fue haciendo llegar a través de mensajes personales todo lo que estaba pasando por tener contactos muy cercanos, y comprobables, con periodistas deportivos. Una vez más, la comunidad cuerva "no come vidrio" ni compra "espejitos de colores".

Ayer, en el Nuevo Gasómetro se iba a volver a repetir una historia a la vez triste pero emocionante. Nos volvíamos a reunir después de una frustración muy grande. Cada uno de nosotros nos habíamos comido la gastada de cuanto hincha de otro equipo nos cruzara y habíamos visto por la tarde (algunos por la noche) la necesidad de sentirse importantes de los inexistentes pandilleros de Velez, que cada vez tienen menos gente que la isla de Lost, desplegando banderas dedicadas a nosotros. Y digo que volvió a repetirse la historia porque vino a mi memoria el día que nos juntamos en Banfield, después del 7 a 1, cuando cantamos toda la noche, entre otras cosas ese tema:

"No me importa que diga
que diga el periodismo,
no me importa que diga,
dice siempre lo mismo.
Lo importante es que siente
el corazón azulgrana
que te banca en las buenas
que te banca en las malas..."


Del partido, no hay mucho para hablar, más allá de la reconfortante aparición como enganche del pibe Chavez. Pensar que hay gente que sigue insistiendo en que no tenemos inferiores, por Dios. Y todo porque les vendieron el espejito de que no teníamos nada, para poder taponarlas con hijos y acomodados. La próxima nota prometo que les cuento los buenos proyectos que todavía quedan en las "descuidadas" divisiones inferiores. A poco de iniciarse el partido me pareció ver a Orión sentado en el borde del campo, a la altura de la puerta del vestuario que da a la cancha. Llamé por teléfono a un amigo, periodista partidario, por si había alguna novedad y me comentó que probablemente se tirara algo en la conferencia de prensa post-partido. Afortunadamente había llevado la pequeña radio que engancho al cinturón, y que la policía suele confundir con un celular, y a poco de terminado el partido surgieron las primeras declaraciones "típicas de Ramón"

"El martes me voy a reunir con Savino. No pasa por el contrato, pero tengo una decisión tomada"
"Pensé que me iban a hablar de Potosí (¿se habrá enterado que jugamos contra Liga de Quito?) y no de cosas que a nadie le interesa"
"Cumplimos con la gente pero a veces en la vida no se puede ganar todo"
"Demostré que soy un técnico de gran nivel, muy capaz"
"Al equipo le faltó experiencia internacional. Boca es un ejemplo para todos"


Estoy escribiendo esto, a las apuradas, en cada hueco libre que me deja el Lunes. Quiero publicarlo antes del Martes. Después de casi un año de "convivir" con Ramón me animo a pronosticar algunas sensaciones que me dejó este fin de semana agitado. Más que nada lo hago como un juego, ya que pase lo que pase, no va a ser seguramente por mis aciertos o mis errores.

No creo que Ramón se vaya ahora. Intentará quedarse hasta diciembre o, como muy grave, hasta el final del campeonato. Está con el equipo a 3 puntos de los de arriba y, aunque no salga campeón, ubicarlo en el 2º o 3º lugar le va a dar chapa para decir "Jugando los dos torneos puse el equipo ahí arriba"

El segundo semestre se juega la Sudamericana. Tengo entendido que, esta edición de la copa, deja al ganador dentro del Mundial de Clubes de Japón. Es una nueva oportunidad de ganar algo internacional y retirarse del Ciclón con toda la gloria.

Si realmente tuviese intenciones de irse lo hubiese escondido, como trató de hacerlo cuando realmente se quiso ir. Decir en la conferencia "Tengo una decisión tomada" es un hueso para que compren los periodistas, se manden titulando diarios y después él, como siempre, les sale con otra cosa.

Si se queda, va a exigir que vendan sí o sí a los jugadores que le dieron vuelta la tropa, con los que tuvo encontronazos y a los que nunca pidió y tuvo que soportar. (¿Orión? ¿Hirsig? ¿Mendez? ¿Romeo? ¿Adrián?). Va a pedir que se retenga a DAlessandro y Bergessio y a cambio, seguramente, va a entregar a los hijos (algo que ya está saliendo en los medios le van a comunicar los dirigentes en la reunión que van a tener el Martes)

En el conflicto jugadores - director técnico, estoy 100% a favor de los jugadores (acá al lado tengo uno que me dice, "No seas boludo, Luis. No te jugués opinando. Mantenete al margen, no ves que si te jugás por uno te vas a tirar en contra a los que piensan diferente"). Digo lo que dije en una nota anterior: "Nunca fui políticamente correcto." Estoy con los jugadores por varios motivos, pero por sobre todo porque nunca creí que líder sea sinónimo de camarillero. Ni Saja era camarillero ni lo es ahora Orión. Si bien tengo una preferencia muy definida sobre mi gusto por quién es mejor arquero, considero que el liderazgo de Orión sumaba y mucho en el equipo. Los equipos sin líderes habitualmente no ganan nada. Estudiantes no sería lo que es sin Verón (más allá de lo que juegue). Boca lo mismo sin Riquelme. San Lorenzo ni siquiera tiene un capitán fijo. Por más que lo considere el primer responsable en lo deportivo en arruinarme el sueño de la Libertadores del Centenario, el capitán de San Lorenzo debe ser Agustín Orión (ya que Romeo no tiene un puesto asegurado). El tema pasa en que el futuro de Orión, como el de Romeo y los demás que nombré en su momento, es más incierto que el ganador de Bailando por un Sueño.

Habrá que dejar pasar el tiempo y ver que pasa.

Mientras tanto, estamos a 3 puntos. ¿Qué loco, no?

Un abrazo y ahora te leo yo a vos en http://www.mundoazulgrana.com.ar/foros/index.php?topic=43973.0

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Sábado 24 de mayo de 2008

Piel de Gallina



No me interesa ser políticamente correcto.

Siempre me enorgullecí por decir lo que pienso y de esa manera todavía hoy, con la crisis de valores que a todos nos afecta, pero en especial a nuestra juventud, me puedo parar delante de ellos día a día con la satisfacción de saber que reconocen mi sinceridad. Crié a mi hija en esos valores y ahora soy yo quien se enorgullece al verla tan íntegra y tan comprometida. Con todo. Hasta con San Lorenzo.

Siempre es más fácil desentenderse del problema. Y una buena manera de hacerlo sin quedar pegado es adoptando el rol de "está todo bien, viejita.....solamente hay que alentar loco.....el que critica no es hincha del Ciclón, fiera.....". De esa manera, si el equipo gana sacás chapa de "hincha de la primera hora" y si el equipo pierde, ¿quién le va a caer a alguien con una ideología tan "inofensiva"?. Eso sí, el club se puede incendiar, derrumbar o fundir mientras ese estilo de hincha va cantando por la vida "tomamos vino puro en damajuana y nos fumamos toda la marihuana"

Después, el paso del tiempo unificará todo. Todavía me causa gracia leer la cantidad enorme de gente que estuvo en la protesta ante ISL. Si uno se deja llevar por todos los que dicen que fueron, tengo que pensar que éramos 250.000. ¿Eramos tantos Chiche? ¿Dónde estaban? Y cuando se armó la goma se fueron unos cuantos, sin embargo cuando se habla del tema todos te dicen que estuvieron haciéndole frente a la cana y a todas las apretadas que venían de todos lados. ¿Qué loco, no?

Lo mismo sucede cuando se habla del fatídico día contra Argentinos, en Ferro o del glorioso día contra Tigre, en River. Estuvieron todos. ¡Qué bárbaro! Y yo que pensé que en la cancha de Ferro entraba menos gente que en el Maracaná... Lo mismo va a suceder, dentro de 10 años, cuando todos digan haber estado en el Monumental el día que los echamos de la Copa.

Cuando comencé a notar que en San Lorenzo no se estaban haciendo las cosas del todo bien, reconozco que pensé dos veces antes de hablar. Veía a la gente muy hipnotizada (¿idiotizada?) con el show mediático que se había montado alrededor de San Lorenzo, perdón, alrededor de Ramón Díaz porque para los medios San Lorenzo siempre estuvo al margen, era un mal necesario para poder llegar al Gran Ramón. Faltaba bastante para que empezara la Copa y me parecía que se estaba a tiempo de corregir cosas. Comencé a hablar de caprichos e instantáneamente "Los adoradores del Emperador" empezaron la catarata de insultos. Sin embargo, de a poquito, mucha gente que no había caído ante el "hechizo riojano" comenzó a hacerse escuchar. Fuimos cada vez más los que veíamos lo evidente. Caprichos familiares, planteos defensivos, cambios desacertados, dirigentes inexistentes, jugadores cargados de soberbia que se iban de la concentración o que corrían atrás del primer micrófono que encontraban, enojados por no poder irse al exterior, declararando histéricos que "Tinelli no los había atendido". Y no hablábamos con el resultado puesto. Hablábamos antes.

Cada crítica era contestada con un "Callate, loco. Si nos sacó campeón" Y a mí ese argumento no me llenaba porque después de tantos años de seguir al Ciclón, he visto a muchos técnicos que también nos han sacado campeones. Y A MUCHO MENOS PRECIO. Pellegrini, Veira, Yudica, Zubeldía, el Toto Lorenzo, Tim (de los que pude ver) también habían logrado campeonatos con San Lorenzo, armando equipos con lo que podían, haciendo famosa la frase "...pedí un 4 y me trajeron un pomelo". Recurriendo a las inferiores, dándole oportunidades a los Romagnoli, Franco, Ervitti, Santana, Saja, Estevez, Montillo, etc. Por eso es que respeto al señor Ramón Díaz que ganó el campeonato del 2007. Porque armó un equipo con lo que tenía más un par de jugadores que, en ese momento, no salían ni en la página de chimentos de Olé. Pero de la misma manera, al haber traído lo que se le antojó para la Copa y el Clausura y al haber firmado un contrato multimillonario para quedarse, tenía que devolver una excelencia de juego y de resultados concluyentes que en ningún momento logró. San Lorenzo no ganó un solo partido en el campeonato y en la copa con la contundencia acorde a los millones de mangos que había en la cancha. Y tampoco se vio un estilo de juego y una táctica que nos haya hecho pensar, al finalizar algún partido, "este partido se ganó desde el banco".

Y por si faltara algo, también estaba lo personal. Claro, ¿por que no? ¿Por qué me iba a callar ante lo que consideraba una terrible injusticia? Yo soy amigo de mis amigos. Siempre. Para toda la vida. Disculpen que no sea un mercenario que según el viento que sople hoy grite "Ole, ole, ole, oleeee...." y mañana le de la espalda. Y encima soy hincha de San Lorenzo y memorioso. ¿Cómo olvidar? ¿Cómo entender que mucha gente había olvidado tan rápido?. No es culpa de la gente. Estaban hechizados. Y bajo ese hechizo hacían cosas que, concientes, nunca se les hubiese ocurrido.

Como putear a Romeo, por ejemplo. Sí, hermano, sí. Revisá los foros. ¡PUTEABAN A ROMEO! Sí, al mismo. ¿Te imaginás a los bosteros puteando a Maradona? ¿O a las gallinas puteando a Ortega? Bueno, estos muchachos puteaban a Romeo. Claro, porque se perdía goles, porque estaba viejo, porque protestaba mucho. Que se yo las boludeces que tuve que leer y morderme los labios (mejor dicho, en este caso, atarme las manos).

Mientras tanto, San Lorenzo, fiel a su historia, empezaba con las hazañas. ¿O me quieren hacer creer que las hazañas nacieron con la era Ramón? A mi no, chicos. Son más de 40 años viendo al Ciclón. Y Romeo nos salvaba de quedarnos afuera en primera rueda, sacando pulmones de donde no tenía y siendo el líder de la remontada histórica, a pesar de otro planteo inexplicable que en el primer tiempo nos dejaba 2-0 abajo. ¿Para qué? Para que al otro partido, cuando se lo tenía que mandar a la cancha para afianzarle el apoyo y para que recibiera la ovación de la gente, se decidiera dejarlo en el banco.
Tiempo después, San Lorenzo dejaba históricamente a River afuera de la copa. ¡Cómo no festejarlo! Lo festejaría una y mil veces más. ¿Quién me podía quitar ese derecho? ¿Con qué autoridad moral? Sin embargo comenzaba a notar algo que me preocupaba y que, semana a semana, dejaba escrito en esta columna. A pesar de que los jugadores partido a partido se ensordecían con el grito de "...la copa Libertadores es mi obsesión..." había actitudes que no estaban a la altura del compromiso que significaba ganar esa maldita copa. Las actitudes de Bottinelli en Nuñez y de Orión en el Nuevo Gasómetro son imperdonables. Más allá de los errores en sí, lo que es imperdonable es que ambos son jugadores desde las inferiores, dicen ser hinchas de San Lorenzo, con lo cual sabían mejor que nadie que esta oportunidad de ganar la Copa era casi irrepetible y que no se podían cometer semejantes actos de irresponsabilidad. Justamente ellos. Algunos "resultadistas", con el resultado puesto apañaron la infantilidad de Bottinelli. Otros, que intentamos analizar el futbol en cuanto la pasión nos deja un resquicio, veíamos como se ganaba facilmente de arriba en las áreas ecuatorianas (tanto aquí como en Quito) y lamentábamos una vez más el error de Jonathan, un excelente cabeceador en áreas propias y ajenas.

Ya desde River venía quejándome de que San Lorenzo no practicaba penales. No tienen más que releer las notas para comprobar que no les estoy mintiendo. Sin ser un gran estadista, sabía que Orión no había atajado UN SOLO PENAL en partidos oficiales. Sólo había atajado 2 en partidos amistosos (ambos en Mar del Plata. Uno contra Independiente, cuando debutó en Primera y otro contra River, este último verano). Más de una vez, yendo a buscar al Chino a los entrenamientos, me quedé observando como, terminado el mismo, se quedaba unos minutos más, con el Mono Irusta en su momento y con Tocalli después pateando y atajando penales. Nunca vi hacer lo mismo en este último tiempo. Ni terminado el entrenamiento, ni durante el mismo ni antes de empezar. ¿Motivos? Nunca los supe. Lo que sí tenía claro era que la definición por penales, a diferencia de otros tiempos, era lo último que podía desear. Cuando íbamos perdiendo 2 a 0 con River y muchos hinchas rezaban por un golcito, para ir a los penales, yo pedía por 2 (como conté en su momento en la nota). Del otro lado estaba Carrizo. Y yo hace muchos años que dejé de comer vidrio.

Y llegamos a Quito.

Independientemente del resultado, San Lorenzo tenía que hacer un gol. Sí o Sí. Por eso estaba tranquilo de que el planteo no iba a ser colgarse del travesaño, como en las conocidas incursiones a Venezuela y a Brasil. El partido estaba tranquilo, dominado. Romeo había estrellado un cabezazo en el travesaño y los ecuatorianos estaban dándose cuenta que la cosa no iba a ser nada fácil. Hasta que a Manso se le ocurre pegarle desde la casa (la que tiene en Rosario) y a Orión se le ocurre....no atajarla. Uno a Cero. Me llama mi viejo por teléfono: "No importa, hay que hacer un gol y vamos a penales". Cuelgo. Me dice mi hija: "¿Qué dijo el abuelo?". Le cuento. Nos miramos unos segundos. Ninguno de los dos dijo nada. Echan al Chaco Torres. ¿Por qué? Porque juega en San Lorenzo. El referí es mexicano pero no boludo. Si tuviese la de Boca, como alguna vez fue pretendido por los bosteros, todavía seguiría pegando patadas, como Battaglia. Pero tiene la azul y roja. Afuera.....

Segundo Tiempo. San Lorenzo, con 10, está jugando tranquilo, casi casi de igual a igual. Parece como si estuviese acostumbrándose a jugar con menos que el rival. Bergessio gana de arriba. Romeo está cansado. Pero preocupan. Centro. Cortina Romeo. Se eleva Bergessio. Gol. Adentro. Uno a uno. La cámara hace un primerísimo plano del festejo. Se leen claritos los labios de Bergessio: "Hay que hacer el segundo....hay que hacer el segundo" (quien tenga el partido grabado, por favor, verifíquelo). Mi hija me dice: "¿Viste lo que dijo?". Le contesto: "Se lo tendría que decir a Ramón". Maldita sea, dos minutos después, afuera Romeo, adentro Aureliano. NUNCA MAS ATACAMOS EN TODO EL PARTIDO. Ellos soltaron a los dos laterales (total con los dos centrales alcanzaba para marcar a Bergessio) y nos recontracagaron a pelotazos hasta el final del partido, con pelota en los palos y salvada en la línea. ¿Era necesario? Algunos dirán "teniamos uno menos", otros diremos "se podía haber esperado un poco más, como en el Monumental". Bergessio se cansa de pelear más solo que Rambo. Entra Alvarado, entra Bianchi Arce. Menos mal que había solo 3 cambios sino entraba hasta la defensa de San Antonio Spurs. Nos colgamos del travesaño y no perdimos por la suerte que nos acompañó y por Aguirre.

Sí, señor. Acá me bajo de la moto, me saco el sombrero y digo: "Señor Aguirre: Muchísimas gracias por su compromiso, por su voluntad y por lo que dejó en estos últimos partidos. Yo lo puteé, señor Aguirre, pero usted me daba más de un motivo. Y a veces me los sigue dando, una o dos veces por partido. Pero quiero que sepa que aunque he visto muchos marcadores centrales que, por ahora, tuvieron un desempeño superior al suyo, me emocionó el compromiso que puso por intentar ganar esta copa, algo que no he visto en jugadores que han nacido de nuestra propia cantera. No se cual será su futuro. Si se va, no le prometo que lo recuerde por demasiado tiempo. Si se queda, sea bienvenido."

Termina el partido. Bianchi Arce seguro habrá pensado "Qué corto se me hizo el partido. ¿Cuando jugaremos nuevamente en la altura?" Porque parece que de otra forma no agarra la primera ni loco, con este cuerpo técnico, obvio.

Y acá viene una sucesión de episodios que me volvieron loco y que, ya con el resultado puesto, me sacaron y perdí toda racionalidad.

Episodio Uno: El patón Bauza hablando con cada uno de los jugadores que iban a patear penales. Ramón Díaz hablando con Fox Sport. Nunca en mi vida vi a un técnico dando una nota para la televisión en el medio de una tanda de penales. "¡Pero la concha de tu hermana! ¿Por qué no vas a hacer lo que tenés que hacer? ¡Ni hoy podés dejar de figurar en la televisión!", grité desaforado ante una tanda de penales que, yo no se porqué, ponía contento a Mariano Closs, a Fernando Niembro, a los propios jugadores de San Lorenzo y a mí me cagaba más que estar sólo frente a Mike Tyson después que le dijeran que me encamé con su novia.

Episodio Dos: El entrenador de arqueros le escribe en un papelito a Orión como va a patear cada uno de los ecuatorianos. "¡¿Dónde carajo los vio patear un penal?!". Mi hija me dice: "Mirá, hace lo mismo que el aleman en la copa del mundo contra Argentina". La miré con desprecio (pobre), y ni le contesté.

Episodio Tres: La cámara muestra a los ecuatorianos serios, preocupados. El visionario comentarista Don Niembro dice "están vencidos, entregados". La cámara muestra a los jugadores de San Lorenzo cagándose de risa, como si todo hubiese terminado. ¿Cómo? ¿Ya se patearon los penales? ¿Cuándo fue?, si yo ni siquiera me moví y me estoy re-meando.

Episodio Cuatro: ¿Por qué mierda tuvo que jugar Boca un día antes?. ¿Y por qué me tuvo que refregar en la jeta que sale a jugar de visitante mejor que de local? ¿Por qué los sitios de apuesta de Internet lo dan favorito antes del partido si juega contra Atlas en Mexico? Lo mismo la semana pasada, contra Cruzeiro en Brasil. El mismo Cruzeiro al que visitamos colgados del travesaño y en cancha semi neutral.

Episodio Cinco: Me vienen a la mente las imágenes que Fox pasó 24 horas antes. San Lorenzo jugando de igual a igual en el Maracaná. San Lorenzo definiendo por penales en el Nuevo Gasómetro. Errando los dos primeros pero teniendo en el arco a un tipo que iba para donde iba la pelota. Por lo menos. Que atajó 2. Que metió 1. Qué levantó la Copa.

Episodio Seis: Los ecuatorianos patean 5 penales y NO ERRAN NINGUNO. Debe ser record en la historia de Ecuador. Salvo el primero, que se suele patear sin conocer demasiado al arquero contrario, los demás fueron exáctamente al lado opuesto de donde volaba nuestro arquero. Creeme, por favor, si te digo que los tipos ya tenían claro donde tenían que patear cuando estaban a mitad de camino hacia la pelota. Una de dos: o estos tipos se entrenaron pateando penales 6 meses en Brasil, bajo las órdenes de Pelé, Zico y Sócrates o nuestro arquero era más evidente que yo cuando me disfrazo de Papá Noel para Navidad.

Episodio Siete: San Lorenzo pateá 4 penales. Bien pateados. Hasta el del paraguayo Torres. El arquero se tira EN TODOS para el lado donde va la pelota. Al final, ataja uno. Podía haber atajado más.

Mi hija me dice, con lágrimas en los ojos, "Se terminó". Fue como si hubiese apretado el gatillo.

¿Se terminó?
Se terminó para Ramón Díaz que volverá a su amado River.
Se terminó para Dalessandro y para Placente que volverán a cumplir su sueño de jugar en Europa.
Se terminó para Emiliano que podrá contarle a sus hijos que jugó en la primera de San Lorenzo, ocultando obviamente que el técnico era el abuelo.
Se terminó para Orión que podrá, ahora sí, ser transferido a algún equipo del exterior, aunque Tinelli no le atienda el teléfono.
Se terminó para Silvera que dejará de percibir resarcisiones por no ser vendido a México y no tendrá que abandonar las concentraciones.


Pero para nosotros no se terminó. Para nosotros vuelve a empezar. Habrá que volver a ir a La Paternal, a Liniers, a Nuñez, a La Plata, a la Boca, a Avellaneda y escuchar que nos griten en la cara que "no ganamos nada". Y vamos a seguir yendo, como siempre. Porque a nosotros nadie nos paga una indemnización por habernos robado una vez más la ilusión, "haciendo jueguitos o pegando codazos". No tengo por que dudar de las lágrimas de Dalessandro ni las de Orión. No dudo en absoluto. Pero tampoco dudo que durarán el tiempo necesario hasta que les alcancen un pañuelo y se las saquen de la cara. Las mías no hay pañuelo que las pueda quitar. (Mientras escribo esto veo el titular de Mundo Azulgrana y las declaraciones de Orión: "Quedamos eliminados, NADA MAS". A confesión de partes, relevo de pruebas)

Enloquecí. Sali corriendo hacia la computadora, me metí como pude en el foro (estaba más que saturado) y escribí: VAYAN A BUSCARLO.....Y PIDANLE PERDON. Todo el mundo entendió a quien me refería y me puso contento porque quiere decir que no lo pudieron borrar de la memoria cuerva.

Me cagaron a puteadas. Los de siempre (me los paso reverendamente por los huevos) y algunos de los que siempre me han dado su palabra de aliento en cada nota escrita (a ellos les ofrezco mis más sinceras disculpas, de todo corazón). También me insultó gente que conoce mi cara, como yo la de ellos, y que me dará la oportunidad de mirarlos a los ojos, cuando me los cruce en la tribuna antes del partido con Colón, para que tengan la oportunidad de decírmelo en la cara o de pedirme disculpas. Yo también se entender un momento de calentura. Hasta me compararon con Leli o SajaManda, como más lo conozcan. ¡Qué equivocados que están! A la edad de Leli yo no le llegaba ni a los talones, no solamente por la altura, sino porque el compromiso por San Lorenzo que tiene ese muchacho es tan conmovedor que me da la tranquilidad de que vamos a seguir teniendo Gloriosa por muchos años más. Salud, pibe y aunque la vida nos haya puesto distancia, seguís teniendo todo mi respeto y mi cariño.

Con el correr de las horas muchos comenzaron a entender que lo que pasaba por mi cabeza era parecido, sino igual, a lo que pasaba por la de ellos y comenzaron a expresarme, nuevamente, su aliento. Se los agradezco. No saben cuanto y como.

Sin embargo no tenía fuerzas para sentarme a escribir. Hoy, Sábado 24 de Mayo a las 17:00 horas, hice de tripas corazón y acá estoy. Sigo hecho mierda.

Otra vez, como cuando escribí después de lo de River, lo hago llorando. Pero estas lágrimas son tan diferentes a aquellas. Estas lágrimas encierran desilusión, rabia, tristeza, miedo a lo que viene (no deportivamente, sino institucionalmente), pánico de volver a ver a un San Lorenzo fundido, vaciado, humillado por todos.

Una vez, ante una situación similar, me puse los pantalones y me fui a dar cursos de computación "ad-honorem" para los chicos de la pensión. Me parecía que debía comprometerme más con San Lorenzo que el simple "eh....vieja...hay que alentar...vieja...si ganamo o perdemo no importa una mierda...". Hoy no se que hacer. Seguramente será producto de la depresión temporal que me invade. Por lo pronto, mañana estaré allí, como siempre. Sin putear a nadie, pero sin agradecerle nada a nadie. Todavía duele.

Ahora que releo todo lo que escribí, vuelven imágenes que sinceramente me estremecen. Lo que pudo haber sido. Lo que ojalá no sea. No les voy a mentir si les digo que de vez en cuando, algún pequeño escalofrío me sacude. Pero me miro la piel y está igual. Me tranquiliza. Porque nunca tuve, ni tendré

LA PIEL DE GALLINA.

Un abrazo,

Te leo en http://www.mundoazulgrana.com.ar/foros/index.php?topic=43676.0[/b]

Publicado por Cuervacho a las 19:09 | Enlace permanente | Comentarios (6)

Lunes 19 de mayo de 2008

Pronóstico Reservado



Amagué con sentarme a escribir esta nota después del partido con Independiente. Realmente no tenía mucha motivación. San Lorenzo había perdido y con ese resultado dejaba la punta del campeonato, pero en la cancha se había vivido el partido más como si fuera un partido homenaje, por la histórica epopeya del jueves anterior en el Gallinero, que como un partido importante, clásico mediante, para afianzar las aspiraciones a campeonar el torneo local. El partido no me había gustado y el equipo "alternativo" demostró que, si bien pueden ser excelentes recambios en momentos puntuales, no alcanzaban a conformar un "segundo" equipo. Pero en el momento en que entraron Dalessandro y Bergessio, San Lorenzo pareció convertirse en el equipo que habíamos visto días atrás en Nuñez y apretó a Independiente de tal forma que se pudo haber ganado con un poquito de suerte. Esa percepción me dejó tranquilo, a pesar del resultado, de cara al partido que se venía entre semana y que, obviamente, era el más importante de la seguidilla.

Por ese motivo me dije: "Má sí, aguanto hasta el jueves y escribo después que le ganemos a Quito"

Amagué a sentarme a escribir esta nota después del partido con Quito. Realmente no tenía mucha motivación. San Lorenzo había empatado pero el ánimo de todos los presentes en el Nuevo Gasométro reflejaba más un estado de pesimismo que de optimismo. ¿Los motivos? Varios, a saber:




Por ese motivo me dije: "Má sí, aguanto hasta el domingo y escribo después que le ganemos al Globo"

Amagué a sentarme a escribir esta nota cuando llegué a mi casa, después del partido contra Huracán. Realmente no tenía mucha motivación. San Lorenzo, con todos los titulares, había sacado un empate que nos dejaba a 5 puntos del primero pero, peor aún, había dejado una imagen bastante pobre ante un rival que, aún motivado por lo súblime que es para ellos jugar contra San Lorenzo después de tantos años de jugar contra Ben Hur, Villa Mitre, El Porvenir y la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), demostraba que apenas es un equipo que puede pelear la mitad de la tabla. Habíamos generado menos situaciones que ellos y, aunque tampoco nos metieron contra un arco, alcanzó para que el mejor jugador del partido haya sido nuestro arquero. Seguimos errando pases elementales, no generamos ni juego ni situaciones de gol, las pocas que generamos no suelen ser resueltas por nuestros goleadores y dependemos de la voluntad de Bergessio (no siempre le salen las cosas como contra River) y de alguna genialidad de Dalessandro (cuando deja de pelearse con cualquiera de los rivales que se le cruza por adelante). Es obvio que la preocupación no pasa por el partido en sí. Después de todo los que se quedaron calentitos fueron ellos ya que no pudieron ganarnos ni descontar ni uno de los ¡30! partidos que les llevamos en el historial. La preocupación pasa de cara al partido que se viene. Porque vamos a tener que apelar otra vez a la heroica, otra vez a la hazaña. Porque vamos a tener que jugar contra 11 rivales y un árbitro (ni por asomo se les ocurra que van a dirigir como dirigen en nuestra casa). Porque vamos a tener que jugar, nuevamente, contra la altura (por ese motivo celebro la titularidad de Romeo ya que fue el jugador que mejor se adaptó a los 4800 metros de Potosí). Porque de estar punteros en el campeonato y habiendo dejado a River afuera de la copa, pasamos en apenas una semana, a estar a 5 puntos de Estudiantes y a correr serios riesgos de permanencia en el torneo internacional.
No hay hincha de San Lorenzo que no tenga fe. Hay pruebas evidentes y recientes de hazañas logradas. Pero tampoco hay hincha de San Lorenzo que no esté preocupado. Claramente estamos ante un Pronóstico Reservado.

Por ese motivo me dije: "Má si, aguanto hasta el jueves y escribo después de la hazaña de Ecuador"

Así que sabrán disculpar,

Un abrazo.

Mientras tanto, la seguimos en http://www.mundoazulgrana.com.ar/foros/index.php?topic=42972.0 y vamos descargando tensiones hasta el jueves.

Publicado por Cuervacho a las 15:33 | Enlace permanente | Comentarios (1)

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