Todavía hay vida

Hubo que sufrir, hasta el último minuto, como no podía ser de otra manera y en toda esta temporada. La situación era difícil, porque no dependía sólo de San Lorenzo, sino que también de la suerte de Banfield y Rafaela. Y el destino le volvió a dar otro guiño al Ciclón, porque cumplió con su parte y ganó, y pese a que la Crema hizo lo propio, Banfield cayó feo en su casa con Colón y reabrió la esperanza de los de Caruso.
De todas formas, las cosas no empezaron bien para el local. En el minuto 26, un gol de Caprari puso el panorama más oscuro que nunca. Sin embargo, dos minutos después, al arquero Corti se le escapó un débil cabezazo de sus manos y Bueno, que lo estaba molestando, aprovechó el regalo y puso el 1 a 1. El trámite se terminó de favorecer un minuto después del empate del uruguayo, cuando Mauro Bogado vio la roja y dejó a su equipo con uno menos.
En el complemento, el equipo de Caruso fue a la carga por el gol que le diera la tranquilidad, sabiendo que el Taladro caía por 3 a 0. Y ese gol tan ansiado, llegó en el minuto 10, con un gran cabezazo de Kannemann tras un córner. Y como broche de oro, a 9 del final, una contra encabezada por Romagnoli, terminó en gol, nuevamente de Bueno. 3 a 1, delirio y desahogo. La Promoción en el bolsillo.
Aún hay vida, hay que seguir luchando, todavía se puede. San Lorenzo deberá dejar la vida en la Promoción ante Instituto de Córdoba y luego sí, soñar con un futuro en la elite del fútbol argentino, el lugar que le pertenece y que nunca más debe volver a dejar. ¡Vamos Ciclón carajo!


