Defensa paseó a San Lorenzo y el Bidegain pidió cabezas
Fue 5 a 2 a favor del equipo de Florencio Varela. Lo más destacado del Ciclón fue el debut de Auzmendi, autor de los dos goles azulgrana.
“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. El grito bajó con furia desde las tribunas del Nuevo Gasómetro y fue el fiel reflejo del hartazgo de la gente de San Lorenzo. El 2-5 ante Defensa y Justicia no fue una simple derrota: fue una humillación deportiva que dejó expuesto a un equipo sin alma, sin respuestas y a un entrenador, Damián Ayude, que parece haber perdido completamente el rumbo.
Desde el primer minuto el Ciclón estuvo a la deriva. Defensa golpeó de entrada y dejó en evidencia todas las fragilidades de un equipo desordenado, sin carácter y que nunca encontró la forma de competir el partido. Y como si fuera poco, el Halcón volvió a pegar en el último suspiro del primer tiempo. Dos golpes psicológicos que terminaron de desnudar a un San Lorenzo quebrado futbolística y anímicamente.
La ausencia de Gastón Hernández se sintió, pero tampoco puede ser excusa. La decisión de Ayude de apostar por el uruguayo Corujo fue un error que el equipo pagó caro. Nunca se acomodó en la defensa, salió mal en la jugada del primer gol y dejó expuesto a todo el fondo azulgrana. A eso se sumó la pasividad de Mathias De Ritis, que persiguió al trote a Ruben Botta, y la libertad con la que apareció Elías Pereyra para cumplir con la ley del ex y abrir el marcador.
El equipo de Mariano Soso jugó a otra velocidad. Con la pelota la movió de lado a lado con paciencia y precisión, mientras San Lorenzo corría detrás como un equipo amateur. Sin ella, Defensa se cerró bien y dejó al Ciclón sin ideas, sin espacios y sin rebeldía. Lo de San Lorenzo fue una colección de impotencia.
En ataque, prácticamente no generó nada. Apenas algunos intentos aislados de Luciano Vietto y un remate perdido de Agustín Ladstatter. Demasiado poco para un equipo que jugaba en su casa y necesitaba reaccionar. Para colmo, Defensa cerró la primera parte con un golazo de Juan Gutiérrez tras una gran jugada colectiva. El 0-2 al descanso ya era una señal clara de lo que se venía.
En el complemento, un cabezazo de Tripichio en el palo pareció insinuar una reacción que nunca llegó. Defensa golpeó otra vez con un penal convertido por Aaron Molinas tras una falta innecesaria de Perruzzi. El debutante Rodrigo Auzmendi descontó de cabeza y generó una ilusión efímera en la tribuna, pero duró lo que un suspiro.
La expulsión infantil de Ladstatter terminó de liquidar cualquier intento de remontada. A partir de ahí, Defensa hizo lo que quiso. Agustín Hausch, otro ex San Lorenzo, marcó el cuarto. Auzmendi volvió a descontar tras un penal que Fiermarín le había atajado a Cuello, pero la historia ya estaba escrita. Y para completar el papelón, David Barbona selló el quinto.
Fue una noche negra, de esas que quedan marcadas. San Lorenzo fue superado en todo: en juego, en actitud y en ideas. Y el principal apuntado es Ayude, que partido a partido muestra un equipo cada vez más perdido.
La gente ya habló. Y cuando el Nuevo Gasómetro explota de bronca, es porque la paciencia se terminó.

