Reali y el grito más esperado: 630 días después llegó el gol
De cuestionado a protagonista en una noche sin equivalencias: el delantero tuvo su desahogo y dejó atrás una larga sequía.
Después de 630 días y 54 partidos, Matías Reali por fin pudo gritar su primer gol con la camiseta de San Lorenzo. Fue el quinto en la goleada 5-0 ante Deportivo Rincón por Copa Argentina, en un contexto favorable, pero no por eso menos significativo para un jugador que venía siendo apuntado por el hincha.
El delantero, que llegó en julio de 2024 en medio de polémicas —incluyendo aquel recordado episodio del comprobante trucho—, nunca había logrado asentarse ni convertir. Entre oportunidades desperdiciadas y un rendimiento irregular, su nombre empezó a generar resistencia en las tribunas.
En una noche donde el equipo de Boedo resolvió rápido ante un rival de menor jerarquía, Reali encontró lo que tanto se le venía negando. Y no fue solo un gol: fue descarga, alivio y una especie de punto de partida.
En zona mixta, el propio delantero no ocultó la emoción “Lo trabajé y lo soñé mucho. Lo primero que se me vino a la cabeza fue desahogo, alivio. Venía de errar, es muy importante estar fuerte de la cabeza, tuve otra y lo pude aprovechar".
"Dios quiera sea un puntapié, es una bendición vestir la camiseta de San Lorenzo cada vez que me toca. Un gol no me define, yo trato de ayudar al equipo siempre. Los chicos estaban todos contentos, es lo más importante, son los que están todos los días conmigo, saben lo que trabajé y lo que sigo dando y se iba a dar”, declaró Reali muy emocionado.
El gol llegó tarde en el ciclo, sí. Y en un partido sin exigencias, también. Pero para Reali, significó mucho más que inflar una red: fue sacarse un peso que llevaba demasiado tiempo encima. Ahora, el desafío será otro: sostenerlo.

