Malvinas, San Lorenzo y un pedido de la dictadura a la AFA
Ante la gran convocatoria que el Ciclón llevaba todos los sábados, Galtieri no quería perder convocatoria en su acto en Plaza de Mayo para
El 10 de abril de 1982, mientras Leopoldo Galtieri arengaba a una multitud desde el balcón de la Casa Rosada con su famoso "si quieren venir, que vengan", San Lorenzo jugaba esa noche en cancha de Independiente ante Los Antes. No fue casualidad: la dictadura le pidió a la Asociación del Fútbol Argentino para que cambie el horario de este encuentro, a fin de no compitiera en convocatoria con el acto oficial. El Ciclón era, en ese momento, el mayor fenómeno de masas del fútbol argentino. Y así fue, esa jornada fue el único partido nocturno de San Lorenzo en su fugaz paso por la Primera B.
El Ciclón que llenaba estadios en plena guerra
San Lorenzo llevaba meses rompiendo todos los récords de la Primera B. En una Argentina sacudida por el conflicto bélico del Atlántico Sur, el club de Boedo se había convertido en el fenómeno social más convocante del país. A lo largo de la temporada vendería más de un millón de entradas —cifra sin precedentes en la segunda categoría— con un promedio de 25.361 espectadores por partido.
El pico había llegado el 13 de marzo, cuando el encuentro ante Tigre en el Monumental congregó entre 74.000 y 80.000 personas. La AFA debió dictar una disposición especial: todo equipo que recibiera al Ciclón como visitante tenía que hacerlo en un estadio con capacidad mínima de 30.000 localidades. Por eso Los Andes, que jugaba de local, terminó recibiendo a San Lorenzo en la Doble Visera de Avellaneda y no en su propio estadio de Lomas de Zamora.

El mismo día que Galtieri habló en la Plaza
El 10 de abril de 1982 fue una jornada bisagra en la guerra de Malvinas. El secretario de Estado norteamericano Alexander Haig estaba en Buenos Aires como mediador, y la dictadura organizó una concentración masiva en Plaza de Mayo para mostrarle el supuesto respaldo popular al conflicto. Entre 100.000 y 150.000 personas respondieron al llamado de las radios y la televisión oficial. A las 13:15, Galtieri salió al balcón y pronunció la frase que definiría la guerra.
Esa misma tarde, San Lorenzo tenía programado jugar ante Los Andes. Por ello el Gobierno Militar solicitó a la AFA que el partido se disputara de noche para evitar que el partido de San Lorenzo le quite foco al acto en Plaza de Mayo.
Un 3 a 3 que quedó en la historia
El partido terminó 3 a 3, con goles de Jorge Rinaldi (dos, uno de penal) y Héctor López para el Ciclón, y tantos de Carlos Ortiz (dos) y Pedro Verde para Los Andes. Un resultado que apenas si importó frente al peso histórico de lo que rodeaba ese encuentro.
El fútbol y la política habían compartido escenario, público y destino en una de las noches más extrañas de la historia del fútbol argentino. La dictadura nunca suspendió el campeonato durante los 74 días de guerra. Lo usó, en cambio, como válvula de escape y, según esta versión, también como variable a administrar cuando el show futbolístico amenazaba con opacar el show político.

San Lorenzo, un fenómeno que nadie pudo controlar
El Ciclón terminó campeón de la Primera B con autoridad: 23 victorias, 11 empates y 8 derrotas, y más de un millón de tickets vendidos a lo largo de toda la temporada. Selló el ascenso el 6 de noviembre de 1982 ante 70.000 personas en el estadio de Vélez.
Ni la guerra, ni la crisis económica, ni la presión de un régimen que manejaba el país a su antojo pudieron contener lo que la hinchada azulgrana había desatado ese año. El Ciclón fue, en 1982, más grande que cualquier decreto.

