El Nuevo Gasómetro fue una fiesta bajo un diluvio y San Lorenzo no falló

Atomik

El Nuevo Gasómetro fue una fiesta bajo un diluvio y San Lorenzo no falló

En el debut de Alvarez de local, el Ciclón logró un triunfazo ante el bravo Estudiantes por 1 a 0 y pasado por agua. ¡Mirá!

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Bajo un diluvio que empapó el Bajo Flores y con una tribuna que nunca dejó de empujar, San Lorenzo se regaló una noche de esas que valen más que tres puntos. Sufrió, se desordenó por momentos y hasta estuvo al borde del empate, pero entre la eficacia inicial, el aguante colectivo y las manos salvadoras de Gill, el Ciclón terminó festejando en medio de una fiesta azulgrana que bajó desde las tribunas como un jugador más.

San Lorenzo construyó un golazo en la primera llegada clara de la húmeda y agobiante noche del Bajo Flores. Nahuel Barrios, en su regreso a la titularidad, se enchufó por la izquierda como en la mejor época del Gallego Insua y mandó el pase atrás para Manuel Insaurralde, que le pegó al segundo palo para aprovechar que el arquero estaba tapado.

El auspicioso inicio encendió aún más a una hinchada que se mostraba entusiasmada desde la previa con un gran aliento. Sin embargo, el local no mantuvo la intensidad y se dejó empujar por un Estudiantes que se le fue al humo con Facundo Farías como estandarte.

El ex Inter Miami estuvo incontrolable a espalda de los volantes centrales azulgranas y la defensa de tres zagueros nuevamente no dio garantías. La visita llegó con facilidad a estar cara a cara con Orlando Gill, que salvó al Ciclón tras un disparo de Farías que llegó a manotear y luego pegó en el palo. Tiago Palacios tiró el rebote afuera con el arco a disposición.

Farías lo tuvo de nuevo al gambetear dentro del área, pero definió muy mal y la mandó afuera cuando tenía casi sentenciado a Gill. San Lorenzo había perdido la pelota y no defendía bien. Y la realidad es que el Pincha merecía el empate a esa altura.

Tan cierto como que Leandro González Pirez debió ser expulsado por una patada a la altura de la cabeza sobre el Perrito Barrios. El árbitro Sebastián Zunino le sacó amarilla, pero desde el VAR no llamaron y avalaron su determinación de solamente amonestar.

Ya bajo un cielo iluminado por los relámpagos y con la lluvia como un condimento extra, el complemento ofreció el mismo semblante: un Estudiantes dominador y un San Lorenzo superado y con el arco de enfrente cada vez más lejos.

Alvarez lo sacó a De Ritis, de flojo rendimiento, y lo metió al pibe Teo Rodríguez Pagano en el entretiempo, como si eso fuera a solucionar el problema estructural de un equipo mal parado y sin todavía tener articulado el esquema con cinco defemsores.
A los platenses se les pinchó la noche cuando Tomás Palacios le abrió la cabeza a Nicolás Tripichio de una patada karateca y tras el llamado del VAR (ahora sí) el hombre de Estudiantes fue correctamente expulsado.

El dueño de casa hizo uso del hombre de más y aceleró a fondo. El ingreso de Rodrigo Auzmendi pesó en el área pincharrata. En la primera que tocó, Auzmendi hizo sonar el palo. Y después tuvo un par de situaciones más para liquidar que no pudo resolver.

Lo dejó con vida el Ciclón y Estudiantes casi lo empata con Cetré, pero otra vez apareció la intervención clave de Gill, arquero de selección, para impedirlo y así poder celebrar bajo un diluvio universal.

El golazo de Insaurralde: