El dato clave que le permite a Alvarez tranquilidad para construir
San Lorenzo atravesó un cambio de mando en la conducción del equipo y hay una estadística que ayuda a trabajar con mayor estabilidad. ¡Mirá!
Hay un dato que ordena la racha y cambia la lectura. Porque no es lo mismo hablar de un proceso que de dos.
San Lorenzo perdió apenas uno de los últimos doce partidos entre todas las competencias. Un número que, a primera vista, marca solidez. Pero ese recorrido se divide en etapas bien distintas: hasta la goleada sufrida ante Defensa y Justicia (2-5), el equipo estuvo bajo la conducción de Damián Ayude. Luego hubo un interinato de Capobianco en la Copa Argentina (5-0 a Deportivo Rincón) y, a partir de ahí, los últimos cinco encuentros ya corresponden al ciclo de Gustavo Álvarez.
En la etapa de Ayude, el equipo mostró irregularidad. Sumó, sí, pero con demasiados empates y sin terminar de consolidar una idea clara. Los 0-0 ante Unión y Talleres, y los 1-1 frente a Instituto y Boca, reflejaron un equipo que competía pero no lograba imponerse. El golpe fuerte fue la caída ante Defensa, que marcó un cierre abrupto de ciclo.
El triunfo ante Deportivo Rincón, con Capobianco como interino, funcionó como un puente. Una noche en la que el equipo se soltó, goleó y encontró algo de aire en medio de la transición.
Y desde la llegada de Álvarez, el análisis cambia. San Lorenzo sigue perdiendo poco -de hecho, no volvió a caer-, pero empieza a insinuar otra cosa. La victoria ante Estudiantes de La Plata y el sólido 2-0 contra Deportivo Cuenca, por Copa Sudamericana, muestran un equipo más ordenado, con otra intención y mayor control de los partidos.
Sin embargo, la tendencia de los empates todavía aparece: Riestra, Recoleta y Newell’s marcan que el proceso aún está en construcción y que la deuda principal sigue siendo la misma: transformar esa solidez en más triunfos.
Así, la racha toma otro valor. Ya no es solo un dato estadístico. Es también el reflejo de un equipo que atravesó un cambio de conducción, que encontró cierta estabilidad y que ahora busca dar el siguiente paso.
Porque perder poco es importante. Pero en la lógica de Álvarez, el desafío es claro: empezar a ganar más seguido para que la solidez deje de ser solo un piso y se convierta en un verdadero impulso.

