San Lorenzo: entre el desgaste y la altura de Cuenca
El Ciclón emprendió una travesía extensa y exigente rumbo a Cuenca, donde no solo lo espera Deportivo Cuenca, sino también el peso de la altura y el cansancio acumulado.
San Lorenzo ya está en Ecuador, pero el partido comenzó mucho antes de pisar el campo de juego. Porque el viaje hacia Cuenca no fue uno más: fue largo, incómodo y desgastante. De esos que también juegan su propio partido.
La delegación azulgrana partió el lunes al mediodía rumbo a Quito, en lo que fue la primera escala de una travesía que se extendió más de lo deseado. Recién cerca de las 20 horas, el plantel aterrizó en la capital ecuatoriana. Pero el destino final todavía estaba lejos: desde allí, el equipo tomó un nuevo vuelo hacia Cuenca, donde terminó llegando alrededor de las 22. En total, más de diez horas de viaje.
Un traslado que no solo implica tiempo, sino también desgaste físico y mental. Horas de vuelo, esperas, cambios de clima y rutina. Todo suma en la previa de un partido clave.
Pero hay un factor que no se puede esquivar: la altura. Cuenca se encuentra a unos 2500 metros sobre el nivel del mar, una condición que modifica por completo la exigencia física. El aire es más liviano, la fatiga aparece más rápido y cada esfuerzo se siente el doble. No es excusa, pero sí una realidad que condiciona.
San Lorenzo llegará con piernas cargadas. No solo por lo que viene acumulando dentro de la cancha, sino también por lo que implicó este viaje. El desafío será sobreponerse a ese contexto y competir de igual a igual.
Porque en la Copa, muchas veces, no solo hay que jugar bien. También hay que resistir.

