Cambia, todo cambia
San Lorenzo de Boca y Huracán, parece querer dejar atrás al San Lorenzo de Independiente y Banfield. Mientras tanto los hinchas estamos cada vez más cerca de la "bipolaridad".
Por "Cuervacho"
Se conoce como la Semana Trágica a una serie de disturbios que sucedieron en Buenos Aires en enero de 1919. Nada tiene esto que ver, usted pensará y estará en lo cierto, con el espíritu de esta columna pero me vino a la mente porque San Lorenzo tuvo su semana trágica y, por una serie de resultados adversos, en poco más de una semana quedó casi afuera de todo lo que jugaba.
Eliminado de la Sudamericana, lejos en el campeonato, a punto de quedar afuera de la Copa Prostituta, viendo como uno de los "hinchas referentes" daba el paso al costado, volviendo a vivir el clima hostil entre jugadores y simpatizantes, el hincha cuervo vio un horizonte muy negro durante esos días, tan negro como los nubarrones que ayer sobrevolaron el Nuevo Gasómetro. Y ese contexto terminó sensibilizando en demasía a los jugadores y también al hincha. Se esperaba una tormenta, como la esperábamos ayer cuando, ya por el segundo tiempo, casi se hizo de noche, Y sin embargo las nubes pasaron y el pronóstico no se cumplió.
Lo mismo sucedió en mi querido San Lorenzo. Indudablemente que no ha salido el sol todavía. Hay cosas perdidas que son irrecuperables (la sudamericana), otras que son utópicas (el campeonato) y algunas que a estas horas, y sin haber jugado Newells todavía, se ven más accesibles (el ingreso a la Libertadores).
Todo lo dicho quizás destiñó, en la previa, algo que en circunstancias normales hubiese alcanzado picos máximos de ansiedad en cualquier hincha cuervo: jugar en forma consecutiva con Huracán y con Boca. Si además a este cóctel le añadimos lluvia, gases y temor por todo lo que está pasando, en cuanto a inseguridad se refiere, el escenario no prometía concurrencia masiva. Sin embargo, la cuervada otra vez dijo presente y, dadas las circunstancias, metió fiesta, color y emoción tanto en la Quema como en el Bajo. Y en ambos partidos se logró lo que parecía casi inalcanzable: la resurrección del equipo y la reconciliación con la gente.
Mucho tuvo que ver la actitud de los jugadores (festejando con la gente en la Quema, dejando el alma y pidiendo disculpas por parte del Papu Gomez cuando fue sustituido) y también tuvo mucho que ver la predisposición del hincha, principalmente de aquel que es más propenso a la crítica y al insulto (no hubo silbidos contra el paraguayo y al Papu se lo aplaudió reconociendo su esfuerzo).
También justo es reconocer que la suerte estuvo de nuestro lado. Se ganaron ambos partidos inobjetablemente, no hubo ni la más mínima jugada polémica que pudiese ser usada por los "medios mercenarios" y, de esta manera, se desactivó el conventillo que se avecinaba con esa historieta de Anibal Hay y el árbitro que nos dirigió contra los tucumanos. Hablando de eso: ¿si a este referí le sugirieron que beneficiara a San Lorenzo en la 1º fecha, por qué hace la denuncia en la fecha 16º? Se supone que debería haberla hecho en el instante, ¿no? Cosas raras que nunca tendrán explicación. Otra pregunta: ¡Qué justo que se haya hablado del único partido en el que San Lorenzo fue, digamos, beneficiado, teniendo en cuenta el gol de Bergessio, con supuesto foul al arquero y un penal que dicen los memoriosos no se le cobró a los tucumanos! Porque si hubiesen querido agarrar otro partido iban muertos. De ahí en más siempre fuimos, como mínimo, perjudicados. Cosas de este futbol mafioso, que vamos a hacerle.
De todas maneras, al contrario que a muchos cuervos, esta denuncia a mi me puso contento porque no hace más que validar lo que nosotros venimos diciendo desde hace años: Los árbitros están en la joda y que una vez, supongamos, hayan beneficiado a San Lorenzo no invalida las miles de veces que lo han bombeado.
En la cancha vi lo mejorcito de la era Simeone, ayudado por la caricatura de equipo que presentó Boca. Cuando Palermo erró ese gol lo primero que hice, instintivamente fue mirar al banco y tratar de ubicar a Romeo. Las cosas que le hubiesen dicho si el que lo hubiese errado hubiese sido él. Pero fue Palermo, el hincha bostero parece tener memoria y nadie dijo nada. Quizás, por más hijos nuestros que sean, deberíamos aprender algo de los demás, aunque sean bosteros.
Las 4 líneas, incluyendo al arquero, funcionaron a la perfección: Migliore jugó ese partido aparte por el cual muchos periodistas partidarios y muchos foristas hablaron una sarta de pelotudeces que ahora, seguramente, deberán borrar con el codo. La defensa no solamente anuló a los 2, 3 y 4 delanteros que llegó a poner Boca en la cancha sino que a través de un Tongas iluminado para el gol y un Bottinelli que casi hace otro, dijo presente tanto en un área como en la otra. El doble 5 Leiva-Chaco fue interesante y me dejó con ganas de seguir analizándolo. Rivero, como todo el campeonato, un relojito y el Kily otra vez recibiendo mi admiración por su entrega y su compromiso con esta camiseta que, meses atrás, le quedaba tan lejos como los 300 kilometros que separan Rosario de Boedo. Adelante, el Papu jugó su partido de reivindicación (a pesar de no haber podido mojar) y Bordagaray volvió a demostrar que siempre está, algunas veces puede jugar mejor y otras no tanto, pero jugando de 9, como corresponde, puede dar más de una alegría.
Para concluir, el técnico también se lleva el reconocimiento porque muchos de los que leyeron la formación días antes del partido, pensaban que se había fumado los gases que tiraron en el Ducó. Sin embargo, y no es culpa de él en absoluto, San Lorenzo se resintió con los cambios. El Pipi entró con el partido liquidado y prefirió no arriesgar y Rovira no pudo hacerle ni sombra al que reemplazó. El Pulpito puso pulmones pero poco futbol y en general el equipo decidió cuidar el resultado, cuando las circunstancias estaban dadas para hacer 2 más por lo menos.
No es lo importante. Lo verdaderamente importante es avizorar el futuro en función de este nuevo presente esperanzador. Todavía sigue siendo difícil poder alcanzar lo único que creo alcanzable (la clasificación a la Copa), pero cada vez menos imposible. El sábado hay que ir al metegol y a nosotros, ahí, mal no nos va.
El cielo parece despejarse. El sol está intentando asomar y la semana trágica parece haber quedado en el olvido para dejarle paso, una vez más, como tantas veces en la historia azulgrana, a otra semana santa.

