Un Rayo de esperanza

Atomik

Un Rayo de esperanza

Con un gol tempranero de Menseguez, la figura de la cancha, y otro de Balsas, ambos de cabeza, San Lorenzo se quitó la mufa y le ganó a Tigre 2 a 0, cortando una racha de tres derrotas consecutivas. 

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Tuvieron que pasar tan sólo cuatro minutos para darse cuenta que iba a ser una noche distinta.


Ese es el tiempo que le llevó a San Lorenzo marcar un gol nuevamente, luego de cuatro partidos de sequía en el arco rival, justamente las últimas y únicas derrotas en este Apertura.


Menseguez sólo en el área y  tras centro de Luna, definió de cabeza con comodidad.


Ardente logró tocarla pero no sacarla.


Era el 1 a 0 tempranero para un Ciclón que nuevamente presentó un poker de cambios tras una semana cargada de polémicas, con entrenamientos cerrados a la prensa, con regresos y alguna que otra baja ¨sorpresiva¨ si se quiere, por bajo rendimiento o cansancio, tal es el caso de Placente, que pasó de titular a ni siquiera concentrar.


Con la ventaja a cuestas, el equipo de Ramón intentó tomar la iniciativa del partido. Con un Menseguez intratable, que tuvo una gran actuación y gran cantidad de chances de convertir,  muy movedizo y activo.


Con un Romagnoli cerebral, aportando la claridad y el talento al que tiene acostumbrado a la gente. Sin embargo el equipo no brillaba, ni tampoco lograba dominar.


Tigre esperaba un poco más agazapado en su campo para salir de contra y aprovechar los espacios que dejaba su rival en el fondo, pero siempre con suma tibieza.


El plan de Caruso era llegar por las bandas con Leone y Galmarini para abastecer a la dupla delantera conformada por Stracqualursi y Altobelli. No tuvo demasiado éxito.


Apenas algunos escasos intentos, pero nunca poniendo en serio riesgo el arco de Migliore.


Ninguno de los dos tomaba el predominio total del balón, con chances en los dos arcos, se dividían la tenencia continua de la pelota.


En el complemento, San Lorenzo mostró un poco más, pero tampoco sin manejar el partido a gusto, Tigre se apagó demasiado y casi ni dispuso de chances, apenas algún que otro disparo de media distancia que pasó cerca, después poco y nada.


El Ciclón, con  escasa claridad iba con lo que tenía.


El Rayo seguía intratable pero no lograba concretar, el Pipi seguía con su magia, pero tampoco lograba embocarla.


A poco del final, y tras la salida del diez por un calambre, el que se quitó toda la bronca gritando desaforadamente su gol, fue Sebastián Balsas, también de cabeza, pero esta vez luego de un corner.


Fue el tanto de la tranquilidad que necesitaban Ramón y sus muchachos. Ese gol fue la confirmación de que los tres puntos ya estaban en el bolsillo y sólo un milagro podría arrebatárselos.


Si bien faltan pulir muchas cosas, el triunfo ayudará a paliar un poco las últimas semanas turbulentas que se vivieron y trabajar con tranquilidad de cara al partido que todos quieren ganar, nada menos que el clásico ante el rival de siempre, de toda la vida.


Por lo pronto, la gente ya dio su veredicto y despidió al equipo con un claro mensaje: ¨El domingo cueste lo que cueste…¨.