Tres goles de Trivisonno para quedar a un paso del título
San Lorenzo perdía 4 a 2 en el segundo tiempo ante Estudiantil Porteño. Parecía liquidado. Pero apareció el delantero y dio vuelta la historia. Si consigue un punto ante Huracán, dará la vuelta.
La gente de Estudiantil Porteño todavía se está pellizcando. Difícil de creer lo que le sucedió: le ganaba en la segunda fecha del súper cuatro del hockey sobre patines 4 a 2 a San Lorenzo en cancha de Vélez y llegó a tener un hombre de más por varios minutos. Sin embargo, terminó perdiendo 5 a 4 en un abrir y cerrar de ojos.
¿Qué pasó en un puñado de instantes? ¿Qué llevó a un Ciclón prácticamente muerto a resurgir de sus cenizas? ¿Cómo fue que lo dio vuelta? La única explicación posible a un hecho de magnitud como esta se puede buscar en el corazón de un equipo que estuvo convencido de su objetivo.
Que no bajó jamás los brazos, que confió en las indicaciones de su enorme cuerpo técnico y que jugó un encuentro memorable por donde se lo mire. El esfuerzo tuvo su premio y ahora, ya que Ciudad le ganó a Huracán, solo depende de sí mismo para coronarse campeón y debe conseguir nada más que una unidad.
La vuelta puede tener un pequeño plus porque el rival en la última fecha será Huracán, fuera de pelea alguna en este cuadrangular. Mejor panorama imposible para el conjunto que dirige Claudio Costa.
Un conjunto que, al principio del encuentro y antes de sufrir para después gozar, empezó con el pie derecho. Espero en su campo a Porteño y aprovechó al máximo una jugada de Julián Topjián para establecer el 1 a 0.
Luego, sufrió el empate por una distracción aunque, ni lerdo ni perezoso, Carlos Zatta tomó la bocha y la estampó en el fondo de la red para meter el 2 a 1.
Porteño no se quedó con los brazos cruzados y elaboró una jugada precisa para poner las cosas iguales en dos, resultado con el que el primer tiempo finalizó.
Demás está decir que la primera mitad fue electrizante y, lo que vendría, sería aún más emocionante. Primero, a poco del comienzo, el rival del cuervo se pondría en ventaja. Y tras el gol, realizaría otro.
Para colmo de males del azulgrana, sufrió una tarjeta azul una de las figuras de la cancha, Sergio Berlusconi y la situación se asemejó a una película de terror, con un jugador menos, faltando solo 15 minutos para que el cotejo termine y perdiendo 4 a 2.
Empero, los cuatro que se quedaron en cancha (con Iván Jacquier brillante bajo los tres palos) ofrecieron su corazón, sus venas y todo su ser para sacar adelante la historia.
Hay algo muy claro: un capitulo de esta novela está reservado para Andrés Trivisonno ¿Por qué? Simple: agarró la pelota en un momento caliente y descontó frente a un incrédulo arquero rival.
Tras esa acción, se sacó de encima a un contrincante y puso el 4 a 4. Y, para delirio de toda la parcialidad azulgrana, tomó nuevamente la responsabilidad de convertir el 5 a 4 a solo un minuto del fin.
Sin dudas, brilló y le dio una mano enorme a sus compañeros para alcanzar la victoria. Estudiantil Porteño no lo podía entender. Pero la realidad, y la dulce verdad, estaban ahí, en Vélez mostrando que San Lorenzo sacó chapa para tratar de ser campeón.

