¿A quién aplaudís?
Terminado el partido con Argentinos Juniors en La Paternal, desde la popular azulgrana se escucharon algunos aplausos entre el descontento generalizado de la gente de San Lorenzo.
El espectáculo que brindó el primer equipo fue sencillamente lamentable, y no solamente por una producción futbolística puntual. Hablo de la sensación de ver a un equipo que poco tiene que ver con la historia azulgrana, de la historia de los campeonatos o de las tardes de máxima e inolvidable gloria. Hablo de equipos que aún en las peores adversidades y con muchas limitaciones dejaban la sensación de que todo lo que tenían lo dejaban en la cancha.
En ese final triste de partido veo a un hombre de unos sesenta años increpando a un chico de veinte que no parecía ser ni familiar ni amigo. Lo increpaba porque en ese final de partido el pibe insultaba a los jugadores y el de sesenta no se lo permitía. El argumento era que no había que venir a “putear” a la cancha, y tal vez el de sesenta tenía razón.
¿Pero cómo hace ese pibe que es hincha, que va a todos lados, que hace esfuerzos para seguir al Ciclón para expresar su bronca y descontento con este equipo que es muy diferente al que le contaron sus viejos y a los que seguramente supo disfrutar el de sesenta?
Mi dilema es si el de sesenta se acostumbró a ver a tipos que son casi como fantasmas en la cancha que usan la camiseta, que supieron usar leyendas sagradas como Sanfilippo, Villar, Telch, Scotta, Fisher, Silas, y muchos más que hicieron que esta camiseta se llene de gloria.
Estoy seguro que el de sesenta los vio, los recuerda, los ama, y los extraña. No me entra en la cabeza por qué hoy se enojó con el de veinte al expresar su bronca contra varios que cobran más de 400 mil dólares por año para pasar estos papelones.
Desde este humilde lugar le pido al pibe de veinte que por favor no se acostumbre a este presente, que grite, que se exprese, que reclame y que exija que este presente triste cambie, que el compromiso con la camiseta no sea una frase romántica en blanco y negro, y que se pueda ver cada fin de semana.
Le pido a ese pibe que siga siendo rebelde y no se coma lo de la falsa cultura del aguante y que a veces expresar la bronca sirve para cambiar realidades. El aguante pasa por pelear por un club mejor, por hacer valer los derechos y obligaciones de los socios. Alentemos todo el partido, pero no nos callemos ante lo evidente, y menos ante lo demasiado evidente.
Ojalá que todos los pibes de veinte sean como este que se rebela ante la injusticia. Tal vez con muchos que actúen así el San Lorenzo que le contaron sus padres y abuelos pueda volver a ser realidad.
Si no es así tal vez alguien pueda decir que cada uno tiene lo que merece. La Gloriosa gente de San Lorenzo merece algo mucho mejor.

