Un equipo perdido y desorientado

Atomik

Un equipo perdido y desorientado

San Lorenzo se trajo una derrota de Mendoza, sumando cinco caídas en lo que va del Apertura. Más allá de la estadística y la tabla de los promedios, preocupa ver a un conjunto sin juego ni fuego sagrado para sacar adelante la situación.

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Se volvió a perder. Ya son cinco derrotas en diez partidos y es preocupante. Pero no sólo los números, la cantidad de encuentros perdidos o la tabla de los promedios es lo negativo. La verdadera preocupación pasa por ver a un equipo que se muestra desorientado, sin respuestas.

Después de la victoria agónica ante Vélez y el empate frente a Racing parecía que el equipo de Asad se había recuperado. Pero la excursión a Mendoza resultó un cachetazo en el ámbito futbolístico.

La defensa estuvo desordenada. El primer gol del Tomba da una clara muestra de esto. Primero, la pelota que recibe Damonte para definir mano a mano con Champagne. Una jugada clarísima de riesgo que el arquero logra tapar. Ahí viene la segunda, con el rebote del 1. La defensa estaba peor parada que antes y Sigali apareció solo, teniendo que rematar al arco para anotar el gol.

En el segundo gol se da otro error. Son cinco defensores contra tres delanteros. La defensa no molestó a Castillón –el que llevaba la bola-, ni a Ramírez –el que recibió y definió por encima de Champagne.

Si la defensa no da garantías, lo del mediocampo y el ataque no es mucho mejor. Ortigoza no recuperó ni armó juego; Ramírez estuvo perdido; Bazán fue ganas y nada más. Quizá Kalinski fue el que se salvó, por su prolijidad a la hora de dar un pase.

Párrafo aparte para Romagnoli, quien ya no es el que era. Ahora es un jugador que se limita a llevar la pelota, pero no les genera ni una sola jugada de gol a sus delanteros o volantes. Encima, tampoco desequilibra cuando le toca hacerse cargo de una pelota parada: centros cortos y sin fuerza a la cabeza de un rival.

Arriba fue Gigliotti contra el mundo. En el complemento se cambió de figuritas, pero Romeo siguió con lo mismo. En un equipo partido que no genera situaciones, los hombres de punta parecen estar de más.

¿Culpables? No hay uno en particular. Desde la dirigencia que no “reforzó” al plantel en puestos descubiertos, pasando por Asad que cada fecha para un equipo diferente, terminando en los jugadores que se muestran abatidos, como si no tuvieran fuerza para sacar esta situación adelante.