“Antes de retirarme voy a volver a jugar en el Ciclón”
Quien dice esto es la jugadora de fútbol Florencia Quiñones que hoy está en la Primera del Barcelona. “Estoy viviendo algo muy lindo” dijo. No olvida su pasado en San Lorenzo.
Con pocos años de edad, a Florencia Quiñones (que nació un 25 de agosto de 1986) se le dio por patear una pelota en su Oncativo natal. Y gracias a eso, y a su talento, claro está, fue recorriendo muchos lugares con el paso del tiempo.
Primero, recaló en San Lorenzo y allí exhibió un nivel superlativo jugando de volante central. En 2009, con la azulgrana sobre la piel y la cinta de capitana en un brazo, fue pieza clave del equipo que terminó conquistando, por primera vez en la historia, el campeonato de AFA.
Paralelamente, jugó en la Selección Argentina todos los torneos posibles: Mundiales, Panamericanos, Sudamericanos, y hasta participó de los juegos olímpicos de Beijing 2008.
¿Podía llenar su curriculum con algo más? Sí, por supuesto: a fines de 2011, su papá llevó unos videos al Barcelona y el club catalán no dudó en sumarla a sus filas.
Hoy, es titular en el blaugrana (que marcha puntero en la liga), es feliz porque hace lo que le gusta y tiene tiempo para charlar de su vida con Mundo Azulgrana.
Con la humildad que siempre la caracterizó, expresó su deseo de volver a vestir la camiseta del Santo en algún momento. Afirmó: “La gente es maravillosa”.
-¿Te acordas cuando pateaste por primera vez una pelota?
-No me acuerdo si la pateé o la atajé pero sí recuerdo que fue hace mucho tiempo y arranqué atajando por un amigo de mi papá que me regaló un par de guantes y un buzo.
-¿En serio?
-En el baby estaba en el arco. Y una vez, en inferiores, faltaba un dos y empecé a jugar abajo. Después probé distintas posiciones hasta que llegué a jugar de volante central y ahí me quedé.
-¿A qué edad arrancaste a jugar?
-Cuatro años tenía. Seguía a mi papá, que jugaba, a todos lados y siempre aprovechaba para estar atrás de una pelota. Los entrenadores se enojaban porque les usurpábamos las canchas con los chicos del lugar ¡nos retaban siempre! Son momentos lindos que una siempre se acuerda.
-¿Qué decía tu familia cuando te veía atrás de una pelota?
-Siempre me apoyaron. Nunca me dijeron que no juegue. Es más: además de fútbol jugué al básquet y al voley. Hasta que me dijeron: Flor elegí algo y bueno, me quedé con el fútbol porque era el deporte que más me gustaba y que me hacía, y me hace, feliz. Gracias al fútbol conseguí muchas cosas impensadas. Yo tenía sueños utópicos pero se hicieron realidad.
-Naciste en un pueblo que se llama Oncativo ¿cómo es?
-Es un lugar muy tranquilo, de 16 mil habitantes. Nos conocemos todos y uno puede dejar la puerta abierta. En verano la gente toma mate en la vereda y come afuera…cosas que en Capital no se puede hacer.
-¿Y empezaste a jugar en un equipo del pueblo?
-Sí, en un club de nombre Deportivo Oncativo. Hice cuatro años de inferiores ahí y después jugué en Flor de Ceibo. En los dos me trataron muy bien y hoy mi papá dirige allá y la mejor onda conmigo.
-¿Cuándo te diste cuenta que jugabas bien?
-Sé que hacía lo que me decían los técnicos. Jugué siempre con chicos, con un respeto bárbaro, y me sentía cómoda, bien.
-¿No te mataban a patadas?
-(risas) La que pegaba era yo. La verdad, fueron seis años de inferiores jugando con hombres y nunca me faltaron el respeto y tengo muchos amigos varones.
-¿En qué momento decidiste dejar a tu familia y probar suerte en Buenos Aires?
-Vine una vez a los 14 a probar suerte en una escuelita de River pero mi mamá quería que terminara el colegio. Así que mientras terminaba el colegio me dediqué a jugar al voley un tiempo hasta que me llamó el técnico que me había visto jugar en la escuelita de River para hacer una prueba en la Selección. Fui a hacer la prueba y quedé en la Selección, viviendo en el CENARD.
-¿Cómo fue la vida en el CENARD?
-No es fácil. Es un hotel y muchas veces te toca compartir espacio con gente que no conocés y la convivencia no es fácil: cada uno tiene sus horarios, practica su deporte, tiene un carácter. Pero siempre la llevé bien y se armó una familia porque convivís con gente que también es del interior.
-¿Te costó jugar en la Selección?
-No. Encima llegué y me tocó jugar todo: Sudamericano sub - 20, Mundial sub – 20 y Sudamericano en la mayor. Eso pasó en 2006 y al año siguiente fui al Mundial con la mayor, Panamericano y, después, estuve en los Juegos Olímpicos. Se me dio todo gracias al esfuerzo y al sacrifico que hice.
-¿Qué lugares conociste gracias a la Selección?
-Fui a lugares que en mi vida imaginé que iba a conocer. Fui a Rusia, Suiza, España, China, Estados Unidos, Japón, Corea. La verdad, todo se lo debo al fútbol, al sacrificio y al apoyo de mi familia fundamentalmente.
-¿Fue lo máximo el haber participado de un Juego Olímpico?
-¿Sabes qué todavía no caigo? Es algo muy grande y no es fácil de conseguir. Todo el mundo quiere ir a participar…el día de mañana se lo voy a contar a mis hijos. La organización, la seguridad, el ambiente.
-¿Con quién te topaste en la Villa Olímpica?
-Como el fútbol se jugó en otro lado, no estuve en la Villa. Pero en el hotel en el que estábamos también se alojaba Brasil y pudimos conocer a Dunga, Ronaldinho, Pato, Diego. Los jugadores tenían una predisposición fantástica. Muy linda la experiencia.
-Hablemos de tu paso por San Lorenzo ¿En qué condiciones se da?
-Empiezo por una compañera, Mariela Coronel. Era el único club con pensión y me vine un tiempo hasta que después fui a vivir al CENARD. Entrené una semana y Ale Almeyra, el técnico, me fichó enseguida. Se la jugó por mí y siempre le voy a estar agradecida.
-¿Al principio qué notaste de San Lorenzo?
-Me costó agarrar el ritmo porque no era lo mismo jugar con chicos que con chicas. Aparte, entrenábamos todos los días cosa que en el interior no hacía. Pero de a poco fui rindiendo mejor y alcancé un buen nivel. Creo que el techo fue el torneo en el que salimos campeonas.
-Pasa algo raro con vos, y que no suele pasar con el resto de los deportistas del club: la gente de San Lorenzo te conoce, sabe quien sos ¿te sorprende esto?
-El reconocimiento es hermoso. Siempre di todo por el club, como el club me ha dado todo. Creo que es un club muy familiar, donde la gente es cálida, te conoce y se interesa por todos los deportes, no solamente por el fútbol masculino. Eso es bueno y cuando estaba siempre trataba de ir a ver disciplinas y de estar con la gente que está atrás de los deportes.
-¿Qué cosas aprendiste con Alejandro Almeyra, tu técnico en San Lorenzo? ¿Cómo lo describirías?
-Una persona muy capaz y muy creativa. Te puedo asegurar que va a ver todos los partidos y no creo que haya entrenador dentro del fútbol femenino que trabaje como él trabaja. Analiza rivales, te dice qué tenés que hacer… no he visto técnicos que hagan eso. Aprendí mucho de táctica y cuestiones a nivel humano.
-Adentro de una cancha ¿qué te sale bien?
-Me parece que marcar es lo mío, el cabecear, más allá de la altura. Creo que ordenar al equipo y mantener las líneas lo más cerca posible para lograr un mejor funcionamiento. Aunque soy muy autocrítica y trato de mejorar permanentemente. Hay que seguir aprendiendo todos los días. Nunca es tarde para aprender y la humildad es fundamental, es lo mejor que uno puede tener.
-¿Qué corregiste en este tiempo?
-Antes demoraba mucho con la pelota y empecé a jugar a un toque, más rápido. Trato de no distraerme en determinadas jugadas.
-Pasemos a hablar de esta experiencia en el Barcelona ¿Sensaciones?
-La adaptación no me costó tanto como pensaba. Es una ciudad muy linda y tranquila, las distancias no son tan largas como en la Capital Federal lo que hace que el tiempo rinda más. El trato fue bueno aunque eso me costó porque la gente europea es mucho mas fría, y llegar a un grupo nuevo cuesta como en todos lados, pero por suerte ahora estoy muy bien y bastante adaptada a esto. En cuanto a lo deportivo me llevó un período adaptarme porque se juega de otra manera distinta al futbol sudamericano, como pasa también en masculino.
-¿Cuáles son las diferencias más notorias que encontraste en cuanto al juego?
-El juego de acá es distinto en cuanto a que no hay muchos roces. La mayoría de los equipos tratan de jugar por abajo, y fuera de la cancha está más organizado: no se suspenden partidos por nada, no importa si llueve o no. Las fechas están programas y se cumplen. También es más competitivo porque hay más equipos y varias categorías.
-Imposible no preguntarte porqué Barcelona hoy está considerado el mejor club del mundo.
-Mirá, el club es especial por la organización y por la seriedad con la que hacen las cosas, tratan de estar en todo los detalles. Se mantiene una línea en todas las disciplinas, y lo más importante que todos tiran para el mismo lado para crecer día a día, no se tratan de sacar ventaja entre nadie. Si una dirigencia se va la que viene trata de mantener la misma línea con algunos cambios, y los que se fueron siguen apoyando al club.
-¿A Messi te lo cruzaste?
- Todavía no lo conocí, lo he visto de lejos, pero no tuve la suerte de cruzármelo. No va a faltar oportunidad seguramente, y cuando lo conozca me sacaré una foto y se enteraran (sonríe).
-¿Recorriste la ciudad?
-Si, y es muy linda. Tiene muchos lugares por recorrer, y pueblos cercanos que también son muy lindos, tenés playas, montañas, todo.
-¿Se nota la crisis?
-Sí, escuchas gente que habla de esos temas, o lugares que cierran, construcciones paradas…
-Para ir cerrando ¿Le querés decir algo a la gente de San Lorenzo?
-A la gente de San Lorenzo le puedo decir que para mi es mi casa. Le tengo mucho cariño al club, la gente es maravillosa yo me sentía muy cómoda. El llegar al club y que te conozcan, el ir a la cancha y que se vaya en familia… eso me gustaba mucho. Ojalá que pueda salir de la situación por la que está pasando, pasa que a veces hay gente que solo piensa que el club es el fútbol masculino y no es así: San Lorenzo tiene muchas disciplinas muy buenas que merecen ser más reconocidas y apoyadas porque eso también hace al club. Cuando hay cosas que se hacen muy mal, el hincha se cansa y se aleja y eso no es bueno. Yo tengo pensado, antes de retirarme, volver a jugar en el Ciclón pero siempre dependiendo de que gente esté, y no me refiero a jugadoras o cuerpo técnico, sino a gente que cuando me fui me la complicó un poquito. Y a las chicas del femenino les digo que sigan así que ganando me hacen muy feliz y que a la larga el esfuerzo se valora.
-¿Quién te complicó las cosas Florencia?
-Fue así, un dirigente del femenino de San Lorenzo, Saponare más precisamente. Me prometió frente a mi papá que no iba a tener problemas para irme y justo el día que me estaba viniendo para acá me enteré que querían pedir plata, cuando sabemos que en el femenino no hay ventas al no haber contrato. Eso me dolió mucho, no me gusta que me mientan, y la verdad que esos meses en vez de disfrutar la pase muy mal. Hasta mi mamá lloró y es lo peor que me pueden hacer… ver sufrir a mis padres… pero por suerte tengo gente que me ayudó mucho y hoy en día puedo estar viviendo algo muy lindo.

