Del olfato al gol: la buena racha de Rodrigo Auzmendi

Atomik

Del olfato al gol: la buena racha de Rodrigo Auzmendi

El centrodelantero se asentó en el equipo de Boedo y volvió a mojar ante River, más allá de la posterior eliminación. Pronto se volvió una pieza clave.

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Rodrigo Auzmendi sigue pagando con goles la confianza que recibió apenas llegó a San Lorenzo. El delantero que arribó desde Banfield, en medio de una negociación compleja en la que también se había metido Lanús, volvió a aparecer en un partido grande y ratificó el gran momento que atraviesa con la camiseta azulgrana. Esta vez, fue nada menos que en el Monumental y frente a River, donde marcó el 1-0 parcial con una definición de auténtico centrodelantero.

Porque si algo viene demostrando el atacante es que tiene ese instinto que distingue a los goleadores. No necesita demasiadas oportunidades para lastimar. Está atento, interpreta antes que nadie hacia dónde puede ir la pelota y suele aparecer en el lugar exacto. Ante el equipo de Eduardo Coudet volvió a quedar en evidencia: atacó el espacio a la espalda del central rival, leyó perfecto la jugada y conectó de cabeza para vencer a Santiago Beltrán.

En un contexto adverso para San Lorenzo, que ya jugaba con diez hombres por la expulsión de Matías Reali y atravesaba el momento más complicado del encuentro, Auzmendi encontró la manera de golpear en la primera situación clara que tuvo el equipo de Gustavo Álvarez. Y lo hizo con una acción que explicó gran parte de sus virtudes, con movilidad, intuición y eficacia.

Con este nuevo grito, el delantero alcanzó los 5 goles en 13 partidos disputados entre el Torneo Apertura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina. Números que, más allá de la eliminación por penales en el Monumental, empiezan a consolidarlo como una de las piezas más importantes del Ciclón y que explican por qué se ganó un lugar dentro del once titular.

Más allá de los sistemas o de los contextos de partido, San Lorenzo parece haber encontrado un delantero con una característica cada vez más difícil de conseguir: el gol.